"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

domingo, 29 de mayo de 2011

Cause all I ever had, redemption songs


Redemption song

Viejos piratas, si, ellos me robaron
y me vendieron a barcos mercantes
minutos después me sacaron
del agujero mas cruel
Pero mis manos se hicieron fuertes
por la mano del todopoderoso
nos levantamos triunfalmente en esta generación
Todo lo que siempre he tenido son canciones de libertad
nos ayudas a cantar estas canciones de libertad?
Porque es todo lo que tengo, canciones redentoras.

Emanciparte de tu esclavitud mental
Nadie excepto nosotros mismos puede liberar nuestras mentes
No tengas miedo de la energía atómica
Porque ninguno de ellos puede detener el tiempo
Cuanto tiempo más mataran nuestros profetas
Mientras nos quedamos mirando a otro lado
Alguien dijo esto es solo una parte
debemos también nosotros escribir en el libro

Por que no ayudas a cantar, estas canciones de libertad
Porque es todo lo que tengo, canciones redentoras,
canciones redentoras, canciones redentoras.

Emanciparte de tu esclavitud mental
Nadie excepto nosotros mismos puede liberar nuestras mentes
No tengas miedo de la energía atómica
Porque ninguno de ellos puede detener el tiempo
Cuanto tiempo más mataran nuestros profetas
Mientras nos quedamos mirando a otro lado
Alguien dijo esto es solo una parte
debemos también nosotros escribir en el libro

Por que no ayudas a cantar, estas canciones de libertad
Porque es todo lo que tengo, canciones redentoras
Todo lo que tengo, canciones redentoras
Estas canciones de libertad, canciones de libertad

miércoles, 18 de mayo de 2011

el mejor momento del cine!

El gran dictador: mucho mas que una peli.

La princesa y el Enano de Oscar Wilde

Había una vez una princesa que vivía en un palacio muy grande. El día en que cumplía trece años hubo una gran fiesta, con trapecistas, magos, payasos..... Pero la princesa se aburría. Entonces, apareció un enano, un enano muy feo que daba brincos y hacía piruetas en el aire. El enano fue todo un acontecimiento.
    Bravo, Bravo, decía la princesa aplaudiendo y sin dejar de reír, y el enano,contagiado de su alegría, saltaba y saltaba, hasta que cayó al suelo rendido. "Sigue saltando, por favor" dijo la princesa. Pero el enano ya no podía más. La princesa se puso triste y se retiró a sus aposentos.....
    Al rato, el enano, orgulloso de haber agradado a la princesa, decidió ir a buscarla, convencido de que ella se iría a vivir con él al bosque. "Ella no es feliz aquí" pensaba el enano. "Yo la cuidaré y la haré reír siempre". El enano recorrió el palacio, buscando la habitación de la princesa, pero al llegar a uno de los salones vio algo horrible. Ante él había un monstruo que
lo miraba con ojos torcidos y sanguinolentos, con unas manos peludas y unos pies enormes. El enano quiso morirse cuando se dio cuenta de que aquel monstruo era él mismo, reflejado en un espejo. En ese momento entró la princesa con su séquito.

    "Ah estas aquí, qué bien, baila otra vez para mí, por favor". Pero el enano estaba tirado en el suelo y no se movía. El médico de la corte se acercó a él y le tomó el pulso. "Ya no bailará más para vos, princesa" le dijo. "¿Por qué?" preguntó la princesa. "Porque se le ha roto el corazón". Y la princesa contestó: "De ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio no tengan corazón".

martes, 17 de mayo de 2011

Habitantes de una casa Deshabitada


La casa deshabitada es un lugar lúgubre, sucio y oscuro con un olor antiguo y un aire denso en su interior, hay muebles roídos, grietas en cada esquina e incesantes crujidos que chocan con el silencio. Pero aunque esta casa parece un triste lugar donde nadie se atrevería a entrar, en realidad está llena de vida, pues la habitan unos personajes muy peculiares.
Doña Pelusa era madre soltera de 25 pelusines pues Don Peluso había decidido pasarse toda la vida entablando conversaciones y todo aquello que se terciase con las sensuales pelusas conocidas como las de la mala vida que trabajaban en la famosa “Escoba usada”.
Doña pelusa compartía penas y glorias, más a menudo penas, con su delicada amiga Tela de Araña. Tela era la empleada explotada de Viuda Negra una araña que debido a su enorme fortuna resultado de las pensiones de viudedad, se había dado aires de grandeza y humillaba día tras día a la pobre Tela.
Tanto Doña Pelusa como Tela de Araña  se habían conocido en las terapias de grupo que impartía el siempre comprometido Pelo de Rata para curarse de su adicción a los ácaros. Las pobres habían pasado por mucho, y soportaban muchas presiones. Ambas paraban por el famoso tugurio “Hoyo de ratón” y se invitaron la una a la otra a múltiples rondas de ácaros. Por suerte ambas habían superado esa época pero aún debían acudir a las terapias.

Doña Pelusa comenzaba a atravesar un buen momento ya que había llegado la primavera y como cada año el distinguido Señor Polen vino de visita, el era hombre de mundo y de clase alta pues se había criado en un enorme chopo, a diferencia de Doña Pelusa que provenía del polvo acumulado de una grieta, pero a pesar de sus diferencias el Señor Polen siempre había tratado con mucho respeto y afecto a Doña Pelusa, compartían aficiones, entre ellas provocar estornudos a la gente. En su primera cita el señor Polen llevó a Doña Pelusa a la nariz de un grupo de adolescentes que pasaron la noche en tiendas de campaña aledañas a la casa.
Doña Pelusa estaba profundamente enamorada de él, pero su relación era muy complicada ya que por negocios el señor Polen viajaba el resto del año.

Todos vivían en armonía, y a veces caos, en esta casa de madera, cercana a un bosque, que quedó deshabitada hacía ya 19 años. Durante estos años la casa se había ido llenando de estos pequeños habitantes tan singulares.
 A pesar de sus problemas cotidianos, para todos ellos, esa casa era un lugar perfecto, pues no temían ser barridos, aspirados, fregados, ventilados o desinfectados.

Pero todo eso pronto acabaría… Una lluviosa mañana la joven Gotera, pues contaba solo con dos semanas de vida, desde la última tormenta de Abril,  madrugó más que de costumbre y pudo divisar desde el tejado como se acercaban un matrimonio con un niño pequeño y un gato de angora marrón, acompañados por un hombre alto y pálido vestido con un traje azul marino que repetía una y otra vez “esta es la casa de sus sueños, solo hay que adecentarla”.  Goterita, que así le llamaban con cariño, tuvo tiempo de avisar a todo el mundo que corrían desconcertados hacía el rincón más aproximado.
La  puerta chirrió con fuerza. Tela de Araña abrazaba a Doña pelusa que protegía a sus 25 pelusines aterrados.
 Los pasos de aquellas personas hacían temblar toda la casa. Cientos de motas de polvo temblaron  y huían despavoridas.
-Nos la quedamos- dijo entusiasmado el que parecía ser el padre de la familia.
 Así descubrieron que aquellas personas tenían intención de habitar la casa y lo que era aún más catastrófico, iban a limpiarla!!

Y así pasó el tiempo, hicieron limpieza, y fue difícil esconderse. Algunos consiguieron ir escondiéndose porque por suerte la casa era muy grande y aunque estas personas iban bastante despacio a la hora de limpiar, aun así muchos fueron cayendo…
 Pelo de Rata fue barrido indiscriminadamente, la “Escoba Usada” fue quemada con todos dentro. Doña pelusa que siempre guardaba irá hacia las pelusas de mala vida, sintió una profunda tristeza y pena por ellas.
Su amiga  Tela de araña fue cruelmente desinfectada con un gas que tampoco resistió Viuda Negra.  Su cadáver duró dos días en el suelo hasta que lo limpiaron. La perdida de Tela fue un golpe duro para Doña pelusa.
Goterita desapareció sin dejar rastro, nadie volvió a saber nada de ella.

El señor Polen que había salido con unos amigos de un chopo cercano,  entró en la casa y se encontró con la dantesca situación. Voló angustiado a buscar a Doña pelusa y la encontró en una diminuta grieta en el trastero de la casa, tiritando y famélica junto a sus pelusines.
 El señor Polen dijo que había que hacer algo, no podían quedarse de brazos cruzados y tras abrazar a Doña Pelusa salió inmediatamente con la intención de luchar contra el enemigo, él era un Polen muy valiente…

Se dispuso a atacar y formó un pequeño ejército con ayuda de los motas de Polvo mas corpulentos y densos, incluso Don Peluso se unió a la rebelión.

Una noche mientras la familia dormía y  ayudados por una pequeña ráfaga de aire que entraba por una rendija de la ventana, se unieron en una vorágine de polvo y polen atacando al matrimonio. Estos comenzaron a estornudar y toser sin parar durante toda la noche, los ojos les lloraban, no daban abasto con los pañuelos.
Al día siguiente no paraban de quejarse sobre la mala noche que habían pasado.

Los primeros habitantes fueron a celebrarlo a “Hoyo de Ratón”.
Pero de repente oyeron un ruido, algo que vibraba venía de la cocina. Cuando el Señor Polen y otros Pelusos se dirigieron a comprobar que era aquello se encontraron con un fuerte purificador de aire que les fue absorbiendo poco a poco, algunos consiguieron huir pero se toparon con un ventilador que les conducía al húmedo purificador y así fueron todos poco a poco ventilados y purificados…

Doña Pelusa lo presenció todo desde su escondite aterrada, hasta que ya no hubo mas forma de esconderse y evitar el final. Aquella enorme máquina demoledora y atronador que ya había acabado con la existencia de tantos se dirigía sin freno hacia sus pelusines en la planta de arriba, ella los miraba desde abajo. Intentó coger una ráfaga de aire que le condujese hasta ellos, pero era un día tranquilo, ni una leve brisa corría. Doña pelusa se estremeció y el pánico y la angustia le invadió, y sin poder hacer nada, sus pelusines, fueron vilmente aspirados.

 Aquello era un exterminio sin remedio, Doña Pelusa se había quedado sola llorando por todo aquello que amaba, toda su vida se había convertido en la nada, una limpia y reluciente nada.
 Agazapada y triste se escondía en “Hoyo de Ratón” hasta que un día escuchó el sonido de unas patitas dirigirse hacia ella, ya no le importaba lo que ocurriese, no le quedaba nada y entonces sin más dilación fue engullida  por el gran gato que con sus zarpazos consiguió arrastrarla hacia sus fauces.

 Los invasores atacaron sin avisar, sin piedad, indiscriminadamente, arrasaron todo, eran un rival demasiado fuerte limpio y sano. Conquistaron el hogar,  una vez más el pez grande se comió al chico, y lo que para unos era una nueva vida mejor, para otros supuso el final de su existencia.

lunes, 16 de mayo de 2011

valiente

 
Reposaba en la enrrevesada rama de un árbol un cuervo amargo.
 Su plumaje era negro como un pozo sin un fondo claro, excepto una pequeña pluma cruelmente aproximada a la zona de deshagüe del ave.


La despeinada pluma era de un tono gris apagado como una nube difusa que jamás será motivo de agrado.
El resto de las plumas lucían negras y brillantes, altivas y orgullosas de ofrecer abrigo a este animal sin dientes.


Pero la plumita fea no entendía el motivo de orgullo y soñaba con poder revolverse entre un remolino y su arrullo.
Un día, tras evacuar, el desagradecido bicho advirtió la presencia de un elemento extraño que agrietaba la hermosura del resto del rebaño, y con su pico de rapiña liberó a nuestra amiga de un , nunca mejor dicho, plumazo.
Al principio se supo desorientada, pero ligeramente comenzó a descender zigzagueando cada molécula de aire que el viento lanzaba.


Delicada y sin prisas recorria su camino gozando cada movimiento, regocijándose sobre sí misma, burlándose del viento, alargando la espera impaciente del suelo, despistando las manos traviesas de un niño y su anhelo.


Que bella se veía ella sola en el viento...
Pero sus volteretas y su delirio no podían seguir esquivando su destino por todos sabido. Se precipita pero sigue apreciando cada segundo que le ha sido brindado, cortesía de aquel que le había esclavizado.
Que hermoso fue ser libre un instante, pero el "tempus fugit", ya se sabe...
Y finalmente ocurrió, calló, su gris se tórno hermoso y posada sobre espeso lodo va adentrándose su reposo hasta ser dulcemente ahogada por una charca muy desaliñada.
Así murió esta pluma valiente, pero no creaís, no fue en vano, prematuro fue su final pero alcanzó el máximo reclamo humano...

martes, 10 de mayo de 2011

cap 1

Capt 1

Habían llegado, tras mucho caminar, habian encontrado la casa. Estaba ahí escondida, nada la tapaba, solo las grietas y la madera desconchada sabían lo que allí había ocurrido.
Tony miró a su compañera parpedeando lentamente. Los ojos de Emma estaban fijos en la puerta de la casa. Tony no podía dejar de mirarla. La luz que se colaba entre aquel baile de chopos y pinos iluminaba timidamente los ojos grises de Emma. Tony no acertaba a averiguar si esos ojos eran de asombro o de pánico. No paraba de mirarla hasta que intuyó que bajo su aspecto de seguridad y fuerza se escondía algo más. Las manos de Emma no cesaban de temblar mientras intentaba encenderse un cigarrillo. Tony se apresuró a sacar su  mechero rapidamente para encenderlo por ella. Ese simple gesto era la muestra de cariño que Tony se atrevía a brindarle a Emma, él era consciente que sería lo único que el frío y temeroso corazón de Emma aceptaría. Mientras encendía su mechero la miraba a los ojos ofreciendole una tímida sonrisa, Emma miraba los ojos tiernos e infantiles de Tony tratando de mantenerse fría y sería.

Con el cigarro en la boca, Emma se quitó su blaser negra y se la dió a Tony, entonces comenzó a andar frunciendo ligeramente el ceño y fijando la mirada en la puerta. Tony como siempre dudaba, miro a un lado y a otro y luego titubeando le gritó :¿estas segura? Al comprobar que eso no frenaría jamás a Emma y ver que ella ni siquiera volvió la vista, Tony agachó su cabeza resignado :Parece ser que tendremos que entrar- se dijo a si mismo con humor.

Al llegar al pomo de la puerta Emma se detuvo con la mirada perdida pero sin dejar de fumar. Tony se acercó a ella, él no pudo evitar mirar el brillo del pelo negro y recogido de Emma y oler con absoluta discrección el aroma que ella desprendía. Ella enseguida se giró, e intuyendo el “desliz” de Tony, con una seriedad bastante cómica se apresuró a decirle " bueno que, entramos o no , no hemos venido aqui para nada!". Así de cortante podía llegar a ser Emma. Tony estaba acostumbrado.

Tras abrir la chirriante puerta, Emma encendió la pequeña linterna que escondía el bolsillo trasero d su pantalón. Tony cubriendo su espalda colocó su mano sobre el bolsillo derecho de su pantalón donde guardaba su móvil, por si tenía que usarlo con rapidez. El estaba asustado
Estaba muy oscura. El olor a humedad dejaba claro el porqué del color desgastado mugriento de las paredes.  Era un amplio y diafano recibidor, a la derecha sin división de paredes ni ventanas estaba la cocina, o lo que quedaba de ella, se intuían restos de platos y cubertería por el suelo. A la izquierda un biombo desgastado daba paso a lo que parecía ser el salón lleno de muebles antiguos y sucios, y sofás corrompidos por el tiempo. En medio del recibidor, y entre estas dos estancias ascendía una escalera de madera que a la altura de dos metros se giraba y seguía ascendiendo para dar paso a las habitaciones.
Ambos sabían que lo que buscaban estaba arriba de las escaleras, en alguna de las habitaciones.

Tony sabía que Emma estaba aterrada, pero también era consciente de que ella jamás lo admitiría, de manera que sin llegar a decir nada Tony dio un paso por delante de Emma y se dispuso a subir las escaleras, entonces Emma le siguió con su linterna.
Mientras subia las escaleras Emma no pudo evitar pensar en aquello que tanto le aterraba, se encontrarían allí las pruebas que tanto tiempo habia buscado?


Cuando llegaron al final de la escalera Tony se giró para asegurarse de que Emma estaba bien, ella ni siquiera lo miraba. Y mientras la miraba algo les sobresaltó. Tony giró repentinamente su cabeza hacia el sonido. Emma quedó tras él y no pudo evitar poner la mano sobre su espalda y estrujar su camisa. A pesar del susto él incluso agradeció esa muestra de confianza de ella, aunque lo que realmente le gustaba era sentir el más minimo contacto físico entre los dos.
Cada paso que daban delataba su posición pues la madera era tan vieja que al mínimo roce chirriaba con fuerza.
De repente se frenaron, volvieron a escuchar el mismo sonido, está vez con más atención. Se trataba de un leve murmullo y un ligero ruido de movimiento, parecía ropa rozando contra la madera. La oscuridad de la planta alta de la casa era agobiante y aunque afuera aun estaba atardeciendo, la luz apenas se dejaba entrever si no era entre las grietas de la casa. La suciedad de las ventanas era tan opaca que parecía que fuera ya era de noche. El olor a humedad se mezclaba con un aroma a tierra y animal. Tony susurró; Espero no pegar un grito por un gatito....
Tony siempre trataba de añadir una pequeña nota de humor que suavizase la situación. No lo hacía tanto para calmar a Emma como para calmarse a si mismo. Emma lo miró y con media sonrisa torcida agitó con rapidez la cabeza. Estaba muy acostumbrada ya a las "tonterias" de Tony como ella las llamaba.

En ese instante Emma reaccionó,  algo golpeo su mente de manera repentina. No se estaba percatando que estaba caminando por la misma casa por la que un día hace muchiisimos años habia caminado. Pero esta casa nada tenía que ver con la de entonces. O quizás si?  En su día era limpia y bonita, la luz se abría paso entre las ventanas e inundaba todas las estancias de aquella enorme casa pero también recordaba que a pesar de todo hubo una época en la que la oscuridad y el miedo estuvieron muy presentes en ella. Un esacalofrío recorrió su espalda de pronto cuando miró hacia atrás y vió la ventana que quedaba al fondo del pasillo. Desde esa ventana se veía el jardín, ahora cubierto de matojos, arboles secos, columpios oxidados y rotos, se podía ver una vaya de madera que cercaba la casa, pero esa vaya estaba completamente destrozada y solo quedaban los restos de una antigua vida, de una infancia ... El recuerdo era muy difuso y vago, pero estaba ahí. Ella solo era una niña pero recuerda  la sensación que le produjo lo que vio tras esa ventana un día al asomarse. Recuerda como iba corriendo por el pasillo con su osito viejo de peluche en la mano y como oyó un ruido, una fuerte y grave voz venía del jardín. De puntillas sin soltar su osito se asomó por la ventana abierta. No sabía de que se trataba aquello pero recordaba el pánico que le daba aquel hombre alto vestido de traje y gorro negro al que no podia verle la cara que una mañana llegó a su casa. No olvidaba el brillante color negro de su gorro. Recuerda como su padre temblaba atemorizado mientras tenía una conversación con él, cuales serían las palabras  que aquel hombre pronunciaría? Aquel hombre se eregía enorme y solemne frente a su padre que a pesar de ser un hombre corpulento, aquel día parecía un debil pajarillo que encogía su cabeza y languidecía su cuerpo .En aquel entonces ella no tenía ni idea de que significaba pero no puede olvidar la sensación de ver llorar a su padre solo sentado en el suelo del jardín tras irse este hombre, lo recordaba muy bien  porque era el último recuerdo que tenía de él. Tras aquello, lo que vino fue dolor, confusión, tristeza, irá y deseos de venganza en la vida de Emma, deseos que hoy le habían llevado a volver a aquella casa.

-Emma, Emma!- susurró en voz baja Tony sacando a su compañera de ese pequeño trance helado. -Creo que el ruido proviene de esa habitación, quedate tras de mi , voy a intentar entrar. - La voz de Tony era tan baja que realmente Emma sabía lo que él decía a través de sus gestos y miradas. Ellos se conocían muy bien
-Tony cuidado
-Tranquila no creo que sea nada.
Tony se giró y con sigilo pero con decisión se dirigió a abrir la puerta de donde provenía el ruido. Posó su mano izquierda en el pomo, y justo antes de abrir, el sonido se volvió a producir, Tony abrió sus ojos, ahora estaba seguro de que el sonido que provenía del interior era de una persona. Parado apoyando su hombro izquierdo contra la sucia madera y con la otra mano en el pomo de la puerta miró a Emma y soltó el pomo para hacerle un gesto de silencio con su dedo. Ella lo miraba con los ojos muy abiertos pero con seguridad. El deseo de encontrar pistas y pruebas ahora se desvanecía por el miedo y el pánico en los ojos de Emma, aún así no pensaba titubear...Justo antes de que Tony abriese la puerta, ella cerró sus ojos un instante, apenas un segundo, y pudo ver la sonrisa tierna y afable que se escondía tras la espesa barba de su padre y los pequeños ojos tiernos que él cerraba completamente cada vez que sonreía. Emma sintió un vuelco al corazón y Tony se dispuso a abrir la puerta con un movimiento sigilioso, seco y rápido.

-¡Quieto !No se le ocurra moverse!- Tras unos segundos de silencio, ojos confusos y asustados. Tony alzó la voz como si estuviera enfadado  preguntó: - ¿Quién coño es usted?!