"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

martes, 10 de mayo de 2011

cap 1

Capt 1

Habían llegado, tras mucho caminar, habian encontrado la casa. Estaba ahí escondida, nada la tapaba, solo las grietas y la madera desconchada sabían lo que allí había ocurrido.
Tony miró a su compañera parpedeando lentamente. Los ojos de Emma estaban fijos en la puerta de la casa. Tony no podía dejar de mirarla. La luz que se colaba entre aquel baile de chopos y pinos iluminaba timidamente los ojos grises de Emma. Tony no acertaba a averiguar si esos ojos eran de asombro o de pánico. No paraba de mirarla hasta que intuyó que bajo su aspecto de seguridad y fuerza se escondía algo más. Las manos de Emma no cesaban de temblar mientras intentaba encenderse un cigarrillo. Tony se apresuró a sacar su  mechero rapidamente para encenderlo por ella. Ese simple gesto era la muestra de cariño que Tony se atrevía a brindarle a Emma, él era consciente que sería lo único que el frío y temeroso corazón de Emma aceptaría. Mientras encendía su mechero la miraba a los ojos ofreciendole una tímida sonrisa, Emma miraba los ojos tiernos e infantiles de Tony tratando de mantenerse fría y sería.

Con el cigarro en la boca, Emma se quitó su blaser negra y se la dió a Tony, entonces comenzó a andar frunciendo ligeramente el ceño y fijando la mirada en la puerta. Tony como siempre dudaba, miro a un lado y a otro y luego titubeando le gritó :¿estas segura? Al comprobar que eso no frenaría jamás a Emma y ver que ella ni siquiera volvió la vista, Tony agachó su cabeza resignado :Parece ser que tendremos que entrar- se dijo a si mismo con humor.

Al llegar al pomo de la puerta Emma se detuvo con la mirada perdida pero sin dejar de fumar. Tony se acercó a ella, él no pudo evitar mirar el brillo del pelo negro y recogido de Emma y oler con absoluta discrección el aroma que ella desprendía. Ella enseguida se giró, e intuyendo el “desliz” de Tony, con una seriedad bastante cómica se apresuró a decirle " bueno que, entramos o no , no hemos venido aqui para nada!". Así de cortante podía llegar a ser Emma. Tony estaba acostumbrado.

Tras abrir la chirriante puerta, Emma encendió la pequeña linterna que escondía el bolsillo trasero d su pantalón. Tony cubriendo su espalda colocó su mano sobre el bolsillo derecho de su pantalón donde guardaba su móvil, por si tenía que usarlo con rapidez. El estaba asustado
Estaba muy oscura. El olor a humedad dejaba claro el porqué del color desgastado mugriento de las paredes.  Era un amplio y diafano recibidor, a la derecha sin división de paredes ni ventanas estaba la cocina, o lo que quedaba de ella, se intuían restos de platos y cubertería por el suelo. A la izquierda un biombo desgastado daba paso a lo que parecía ser el salón lleno de muebles antiguos y sucios, y sofás corrompidos por el tiempo. En medio del recibidor, y entre estas dos estancias ascendía una escalera de madera que a la altura de dos metros se giraba y seguía ascendiendo para dar paso a las habitaciones.
Ambos sabían que lo que buscaban estaba arriba de las escaleras, en alguna de las habitaciones.

Tony sabía que Emma estaba aterrada, pero también era consciente de que ella jamás lo admitiría, de manera que sin llegar a decir nada Tony dio un paso por delante de Emma y se dispuso a subir las escaleras, entonces Emma le siguió con su linterna.
Mientras subia las escaleras Emma no pudo evitar pensar en aquello que tanto le aterraba, se encontrarían allí las pruebas que tanto tiempo habia buscado?


Cuando llegaron al final de la escalera Tony se giró para asegurarse de que Emma estaba bien, ella ni siquiera lo miraba. Y mientras la miraba algo les sobresaltó. Tony giró repentinamente su cabeza hacia el sonido. Emma quedó tras él y no pudo evitar poner la mano sobre su espalda y estrujar su camisa. A pesar del susto él incluso agradeció esa muestra de confianza de ella, aunque lo que realmente le gustaba era sentir el más minimo contacto físico entre los dos.
Cada paso que daban delataba su posición pues la madera era tan vieja que al mínimo roce chirriaba con fuerza.
De repente se frenaron, volvieron a escuchar el mismo sonido, está vez con más atención. Se trataba de un leve murmullo y un ligero ruido de movimiento, parecía ropa rozando contra la madera. La oscuridad de la planta alta de la casa era agobiante y aunque afuera aun estaba atardeciendo, la luz apenas se dejaba entrever si no era entre las grietas de la casa. La suciedad de las ventanas era tan opaca que parecía que fuera ya era de noche. El olor a humedad se mezclaba con un aroma a tierra y animal. Tony susurró; Espero no pegar un grito por un gatito....
Tony siempre trataba de añadir una pequeña nota de humor que suavizase la situación. No lo hacía tanto para calmar a Emma como para calmarse a si mismo. Emma lo miró y con media sonrisa torcida agitó con rapidez la cabeza. Estaba muy acostumbrada ya a las "tonterias" de Tony como ella las llamaba.

En ese instante Emma reaccionó,  algo golpeo su mente de manera repentina. No se estaba percatando que estaba caminando por la misma casa por la que un día hace muchiisimos años habia caminado. Pero esta casa nada tenía que ver con la de entonces. O quizás si?  En su día era limpia y bonita, la luz se abría paso entre las ventanas e inundaba todas las estancias de aquella enorme casa pero también recordaba que a pesar de todo hubo una época en la que la oscuridad y el miedo estuvieron muy presentes en ella. Un esacalofrío recorrió su espalda de pronto cuando miró hacia atrás y vió la ventana que quedaba al fondo del pasillo. Desde esa ventana se veía el jardín, ahora cubierto de matojos, arboles secos, columpios oxidados y rotos, se podía ver una vaya de madera que cercaba la casa, pero esa vaya estaba completamente destrozada y solo quedaban los restos de una antigua vida, de una infancia ... El recuerdo era muy difuso y vago, pero estaba ahí. Ella solo era una niña pero recuerda  la sensación que le produjo lo que vio tras esa ventana un día al asomarse. Recuerda como iba corriendo por el pasillo con su osito viejo de peluche en la mano y como oyó un ruido, una fuerte y grave voz venía del jardín. De puntillas sin soltar su osito se asomó por la ventana abierta. No sabía de que se trataba aquello pero recordaba el pánico que le daba aquel hombre alto vestido de traje y gorro negro al que no podia verle la cara que una mañana llegó a su casa. No olvidaba el brillante color negro de su gorro. Recuerda como su padre temblaba atemorizado mientras tenía una conversación con él, cuales serían las palabras  que aquel hombre pronunciaría? Aquel hombre se eregía enorme y solemne frente a su padre que a pesar de ser un hombre corpulento, aquel día parecía un debil pajarillo que encogía su cabeza y languidecía su cuerpo .En aquel entonces ella no tenía ni idea de que significaba pero no puede olvidar la sensación de ver llorar a su padre solo sentado en el suelo del jardín tras irse este hombre, lo recordaba muy bien  porque era el último recuerdo que tenía de él. Tras aquello, lo que vino fue dolor, confusión, tristeza, irá y deseos de venganza en la vida de Emma, deseos que hoy le habían llevado a volver a aquella casa.

-Emma, Emma!- susurró en voz baja Tony sacando a su compañera de ese pequeño trance helado. -Creo que el ruido proviene de esa habitación, quedate tras de mi , voy a intentar entrar. - La voz de Tony era tan baja que realmente Emma sabía lo que él decía a través de sus gestos y miradas. Ellos se conocían muy bien
-Tony cuidado
-Tranquila no creo que sea nada.
Tony se giró y con sigilo pero con decisión se dirigió a abrir la puerta de donde provenía el ruido. Posó su mano izquierda en el pomo, y justo antes de abrir, el sonido se volvió a producir, Tony abrió sus ojos, ahora estaba seguro de que el sonido que provenía del interior era de una persona. Parado apoyando su hombro izquierdo contra la sucia madera y con la otra mano en el pomo de la puerta miró a Emma y soltó el pomo para hacerle un gesto de silencio con su dedo. Ella lo miraba con los ojos muy abiertos pero con seguridad. El deseo de encontrar pistas y pruebas ahora se desvanecía por el miedo y el pánico en los ojos de Emma, aún así no pensaba titubear...Justo antes de que Tony abriese la puerta, ella cerró sus ojos un instante, apenas un segundo, y pudo ver la sonrisa tierna y afable que se escondía tras la espesa barba de su padre y los pequeños ojos tiernos que él cerraba completamente cada vez que sonreía. Emma sintió un vuelco al corazón y Tony se dispuso a abrir la puerta con un movimiento sigilioso, seco y rápido.

-¡Quieto !No se le ocurra moverse!- Tras unos segundos de silencio, ojos confusos y asustados. Tony alzó la voz como si estuviera enfadado  preguntó: - ¿Quién coño es usted?!


1 comentario:

  1. Esta chuloooo... !! pero me has dejado a medias...y eso no me gusta !!! jejeje un besoo !!

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