"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

sábado, 22 de octubre de 2011

dejarme


Algunos se sorprenderán de mis letras acabadas, de este espíritu depresivo que escondo en la trastienda,
tras mi sonrisa constante dejarme que yo misma no me entienda,
y  que cuando escriba al menos me libere de esta sonrisa escondida, de esta mueca perenne, de esta rabia dormida, guardo tras mi alegría durante el día una pesimista a veces derrotada, otras veces, y son las mejores, una espina indignada

Dejarme que arañe el corazón y me regodee en mis gotas de sangre, que busque el dolor como un sabueso inquieto y con hambre.
 Dejarme que me haga la mártir, dejarme que me cargue lastres, que acarreé derrotas, aunque quizá me correspondan otras,  pero joder dejarme, dejar que libere a mi monstruo oscuro, a mi lágrima himplada, dejarme que me crea que por mí nadie dará un duro, dejarme que a veces meta del dedo en mi yaga.

Dejarme que me enfrente, dejarme que esta tormenta me de palos en la espalda, pues solo así me reinvento,
solo así converso con mi reflejo,
solo así un instante sueño que reviento
y atravieso al otro yo que sonríe en el espejo.

Dejarme que me drogue mirando la luna con complicidad,
diré que el humo saliendo por mi boca es poético, dejarme ese segundo de tranquilidad, pero en esta estampa falta tu pecho en mi espalda, lo admito, eso si es felicidad…

Dejarme que vomite pestes adornadas con palabras desgastadas,
que mande a la mierda este planeta  con una dulzura melodramática,
dejarme que vacía mis vísceras sobre el papel, que sea esa mosca cojonera aleteando como una mariposa, no quiero cumplidos ni rosas, dejarme en paz, soy verdaderamente feliz cuando no me siento hermosa,
olvida mis piernas, yo jamás seré esa diosa.

Dejarme sola, para que no os salpique mi derrota, mi frialdad despiadada,
y aunque tierna en ocasiones,
mejor dejarme sola son puñales mis pasiones.

Dejarme tranquila tras esta borrachera revuelta,
ahora mis resacas son más duras y me juzgan golpeando con fuerza la puerta,
quizás porque con los años el alcohol ya no consigue liberarme de esta traición del mundo de sus mentiras absurdas,  
las borracheras ya no me engañan sino que me abren los ojos y vomito con más ganas palabras despiadadas contra vosotros,
almas aplastadas, manos atadas, bocas calladas, sois mi tortura, vuestras conversaciones vacías me derrotan y agotada opto por la cordura,
que lástima pues a veces los delirios me vuelven más sensible, y encuentro comprensión en la locura

Dejarme que hoy os cuente la pena que me da que aceptéis victoriosos las migajas,
sois  corderos conformistas que se creen vencedores, dejarme que hoy me quede a gusto y me queje sin tapujos y quiera matar a todos los que matan mi espíritu con sus lujos,  los que tienen cogida por los ovarios a mi rabia,  esa que tristemente solo tras estas palabras se siente liberada, pero siempre ella da luz a mi mirada.

Confórmate si un segundo al día me conformo pues mi lucha eterna me transforma cada noche en una protesta  despiadada, en una violencia desmesurada, pero dejarme! Dejarme que estalle en palabras! Ya me aplacarán estas calles, estos cerebros lavados, este desfile de borregos lobotomizados, dejarme que sueñe con perderlo todo,
que más da….el desfile publicitario me acabará convenciendo para desear tenerlo de algún modo.

Salgo siempre sin el escudo de un maquillaje, para que le eches huevos y me mires a los ojos viendo tras ellos la foto de un paisaje,
 pero también mirad las ojeras del mundo cuando me desvela y me inquieta,
mirad como las madrugadas me desgarran,
 pero dejarme, por si acaso guardo un corazón preparado en la maleta.
Dejarme que hoy llore a gusto y os mande a la mierda,
dejarme que por este instante no sea yo vuestro aliento,
la mano que sujeta vuestra cuerda,
hoy no quiero ser el ánimo a tu espalda, solo una hoja que tras el torrente fluye derrotada.

Dejarme que grite que este no es mi país ni yo su ciudadana, la casualidad es mi patria tenerlo claro, no encontraréis mi orgullo en una bandera desgastada,
en una canción que para mi nunca dijo nada,
este himno vacío que solo esconde una ciudadanía derrotada,
el morado preso tras una cadena demasiado bien adornada.

Ya tendré tiempo de que esta sonrisa me envuelva en mi burbuja helada en esta parodia escondida, no hay más drama, quien no ha soñado sentirse vencido en el desafío de la noche, en la puerta de la soledad,
 quien no ha soñado morir para luego resucitar.


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