"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

jueves, 13 de octubre de 2011

A veces no creo en nada

Ya no queda despertar, ya se ahogó la lucha
Está sumergida bajo los adoquines que encierran nuestras palabras
Se me agotan las ganas, se me cae el alma, se me escapa la esperanza
Huye corriendo no me espera, esta presa, encarcelada agotada de no tener voz
Su verde se torna gris, el gris de este país, que no dice nada, que habla demasiado
Que transforma las palabras en cajas vacías, en ecos que golpean día tras día hasta anclar nuestras rodillas al suelo. Moratones invisibles que frenan nuestros pasos, que nos impiden levantarnos que nos enseñan que solo con alas se puede volar, que triste creerlo de verdad…y yo a veces, lo confieso, a veces no creo en nada, pero me queda la esperanza, o la ilusión del loco, o el anhelo del ingenuo, o el aliento del guerrero, y es entonces cuando de pronto creo en todo, pero a veces…a veces no creo en nada, todo queda vacío, todo queda apagado, todo se vuelve inútil. Mi cuerpo pesa más cuando está lleno de nada, cuando a veces no creo en nada

Y a veces lo consiguen a veces me ganan la batalla, a veces no tengo ganas de gritar
A veces no puedo ni apretar mis puños, y pienso ya nada sirve, y lo consiguen me vencieron en esos días en que las calles no cuentan nada en que la gente mira hacia otro lado mientras un estruendo atronador de gritos de auxilio me impide escuchar mis propios pensamientos.

Y me cansa me puede me derrumban escuchar banalidades, voces podridas de ego, y hoy no tengo ganas mas que de dormir y no despertar, no quiero mirar al horizonte y que me acusen por ello, no quiero que me hagan callar cuando solo deseo cambiar, y que me digan “ya se te pasará”. No hay peor bala, no hay peor golpe no hay peor dolor, que triste pensar en que se me pase, en que la rabia venga ante mis ojos me plante cara y yo me de la vuelta, que triste ese momento, que dolor pensar que puede ser, que idiotas quienes de verdad lo creen, tirito pues se que puede ocurrir, que infierno no sentir, que no duela la injusticia, que infierno la indiferencia. Cuidaré mi rabia como una flor que intentarán secar y marchitar. Solo deseo que extienda sus raíces y me haga caminar, olvidando sus miradas, sus palabras sus dedos apuntando cargados de reproches que solo ocultan miedo, dedos de esclavos que están temblando de miedo, que infierno debe ser no tener sueños, que dolor no anhelar otros mundos, como debe ser no ver más allá del horizonte, pensar que donde el cielo y el mar se chocan se acaba el mundo, que infierno debe ser, que horror no ver más allá.
Y que se rían de mi solo riega mi rabia, solo consigue hacerme latir con mas fuerza, y despertar y volver a creer, me vuelven las ganas, es tan fácil amar esta rabia.

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