"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

miércoles, 2 de noviembre de 2011

abatida

En ocasiones veo muertos, los dejo apilados en las esquinas de mil puertos,  son mis castillos de arena derruidos, todos los barcos que a menudo dejo hundidos.
Todo se derrumba cuando no me atrevo a ni mirarme por miedo que al fijar la vista ya no vaya a encontrarme, y cuando me encuentro a veces todo cae cuando firme leo en mis ojos la palabra cobarde. Es cuando vienen las lágrimas que me encadenan, el miedo helando mis venas, te odio mundo! por apagar de un soplido tan fácil, todas mis velas.
Se que a veces me convierto en lo que detesto, a veces soy la diana de mis dardos como en este texto,  represento derrotada los moratones que mis puños causan y son solo mis voces las que con censuras mis trotes pausan.

Todo cae cuando me convierto en el gigante que aplasta las rosas a su paso
A veces me veo a mi misma relamiendo las gotas estancadas al fondo del vaso

Tan acostumbrada a que Madrid me guarde las estrellas con su gris encapotado cuando tengo frente a mi un cielo iluminado, mis puños se abren derrotados,  vuelvo la cabeza acojonada de que sean tan hermosas, y hacen que mis rimas sean solo patas cojas, mis garras se tornan caricias flojas, y me vuelvo tan vulgar como esas niñatas sosas.

No me molesten que estoy discutiendo con mis ojos, ¿dónde está su verde esperanza? Hoy parece solo un gris hasta el culo de congojos, y en su sinónimo oprimido cabalga cabizbajo mi rebelde deprimido, a lomos de un caballo con relinche reprimido.

Sueño con destruir este Jardín de las delicias, donde los puñales se disfrazan de ásperas caricias,  la música es condena y se atreven a pintar de colores mis cadenas.

Caminando entre sus formas amorfas, reconozco que a veces me cuesta esquivar todas las tortas,  soy juzgada a cada paso, señalada por mil dedos de cerebros de payasos. ¿Solo con un vistazo creéis saber quien soy? Ni voy a discutir con vuestro ego, desganada mejor cojo y me voy.

He de admitirlo, mi fuerza a veces es mi gran debilidad, mi manía de dudarlo todo en ocasiones solo es una escéptica mediocridad y en este día de lluvia me lapida esta intimidad, a ella no puedo mentirle, a pesar de que es cruel conmigo dejando entrar por la ventana huracanes de soledad, es la que en esta batalla desafiante me reta, donde anhelo ser un poco más asceta, pues también mis alas ateas, lo confieso, a veces necesitan creer en la luna y sus mareas.

Quizás no soy tan distinta a estas gotas de lluvia que caen creando un charco podrido,
Que le voy a hacer, no me juzguéis, como otros antes, hoy mi rebelde cayó abatido.

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