"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

martes, 8 de noviembre de 2011

anticipandome a la derrota de las madrugadas

Yo nunca uso reloj, prefiero preguntarlo por mucho que moleste
Igual es el yugo del segundero el que hace que protestes.
A ver si un día me sorprendo y el tiempo voló salpicando mis alas
O quizás retrocedió devolviendo mi infancia donde descansan acurrucadas
esperando volver a abrirlas sin sus plumas desgastadas.

Es muy jodido que te rompan en pedazos
Pero es una espina con dientes ser quien da los martillazos
Es una guerra en el espejo,
 con las canciones mi corazón despellejo
Desgarradora la luz de aquel pasado y su reflejo
Desearía retornar tus cicatrices, caminando por tu espalda como un rojo cangrejo.

Ser culpable del destierro,
ser verdugo en la guillotina de tus anocheceres ebrios,
de tus besos muertos.
Nunca seré la princesa del cuento, lo siento,
 no me favorece el rosa cuando me atraviesa el viento,
soy la bruja, la malvada de aquella tarde desolada.

Me enseñaron a sangrar las injusticias
pais envenenado hasta a mis pasiones hoy desquicias
Me arrancaban a mordiscos las venas de mi cuello tus palabras sinceras,
mis colores sin banderas, tu futuro en mis caderas
y en tus prioridades a mis evidencias dejas sueltas.

Atraviesan la sangre de mi cuello tus reojos
quiere besarme o ahogarme
libérame plantando tu odio en mi desierto de matojos.

Se me punzan las entrañas,
mi cabeza erosionada contra mis paredes coloridas tan extrañas
 me dejan sorda tus campanas.

Estoy plantada frente a un tanque en el desierto
escupiendo barbaridades sin aliento,
pidiendo al cañón que si tiene huevos de un bombazo pare mi tiempo.

Busco darme forma, deshacerme de la norma,
y al contrario que Peter Pan, liberaría de un plumazo a mi sombra.
Que se vaya oscura y opaca a mecer mi angustia en una hamaca,
y poder decir que el vaivén de los recuerdos ya Nunca Jamás me atrapa.

¡Rescátame ahora¡ sálvame de esta emboscada!,
entre cenizas escondidas me encojo acurrucada.
Yo he soltado a los fantasmas que cabalgan en mi espalda,
 y me siento atrapada, encadenada,
cuando sujeto al aire que con un guiño trata de levantarme descarado la falda,
 no vaya a ser que su huracán se refleje en mi mirada
y no pueda ocultarlo ni un instante ni mañana.

Aaagh a quién engaño, no vengas a liberarme,
me gusta hacerlo sola, no necesito unas manos que me aplauden.

He quemado mis bolsillos para que las monedas caigan y valgan más mis estribillos,
 dame mil flores marchitas, deshojadas margaritas
y vende todos los anillos para comprarme desgastados cuadernillos.

Me muerdo las uñas hasta que duelan,
muérdeme el corazón tú,
clávame fuerte las muelas,
devuélveme la bofetada,
desgasta arañando sin piedad mis suelas.

Que miedo intenso dejarse destruir por estas letras,
igual así encontró el caos Jim atreviéndose a abrir las puertas,
y me pregunto ¿qué escoden mis palabras?
Quién lo averigüe podrá usarlo para clavarme puñaladas,
 ¡Vamos os reto! ¡Vuestra batalla yo respeto!
 ¡Fantasmas furiosos, lucharé contra vosotros!

Cuidado al decirme que me amas,
recuerda que siempre están batiéndose mis alas
 y golpeando la lluvia en mis ventanas.

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