"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

domingo, 13 de noviembre de 2011

Caminando sobre la luna de Otoño

He salido esta mañana a la terraza descalza y en pijama
A oler la lluvia que amenaza entre las nubes de esta mañana.

Últimamente parezco mi rata rescatando olores
Siempre me pasa en otoño, es el escenario de la nostalgia.
Y no precisamente para rescatar flores.

Anoche cuando salí la serenidad de la luna me trajo olor a chimenea
Alucino, tantos años olisqueando el  barrio y aún mis vuelcos al corazón revolotean.
Aun consiguen que los poros de mi piel evoquen nostalgias que marean.
Es tan cálido como abismal ese sentimiento
Cierro los ojos y profundo inhalo mis recuerdos hasta dentro.
Traen paz y guerra, me siento tranquila como si solo estuviera yo entre el cielo y la tierra
Como si ese instante la ciudadanía hubiera desaparecido
Comos si estuvieran desterrados, o yo saboreando el olor de mi exilio
Como engaña mi calle, su murmullo silencioso me hace incluso pensar que quizás en ese instante el mundo no estalle.
Pero mi luna no está calmada, creo que todas las noches llora tras perder la batalla de soñar con una noche donde la libertad, al salir el sol, no sea aniquilada.
Será una ingenua soñadora, pero tiene mi apoyo y mi almohada cuando llora.

Encuentro pequeñas y sutiles caricias en la luna
Es tan bella siendo imperfecta, más que ninguna.

La envidio tanto cuando desaparece entre las nubes.
Nos oculta una cara, como cada uno de mis días en la urbe
Y en el reverso está encadenada la agonía de querer vivir y morir
La angustia del que quiere huir y teme partir.
La impotencia de querer rasgar el cielo,
De dejar que todas las estrellas caigan sobre el suelo
El sol tiene miedo, pero aun así espera impaciente esos segundos de lujuria y celo
Encontrarse con ella eclipsando su fría palidez,
Ella robándole su luz desmintiendo la insensatez.

Cojo el coche y en el espejo retrovisor se deshace una sombra
La sombra de mi ayer por esas calles donde el pasado me nombra
La niña escondida tan tímida como incisiva
Que enterraba tesoros dejando mi inocencia cautiva.
Imaginando quedarme en Nunca Jamás,
Eso no ha cambiado, solo que lo anhelo con más fuerza, la verdad.

Pisando el acelerador libero a las bestias de mi jaula,
Un rato por esa carretera oscura, donde mi angustia se salva
Yo sola adentrándome en la noche y su envoltura.
Las encinas me engullen, ¡Vamos, ahora o nunca!
No hay testigos, ¡estrellar mis estrellas contra ese campo abierto!
¡No tomaré represalias! Siento frío el aliento, el fuego de mis ojos rizó mis pestañas.
Pero pasa el momento….la adrenalina se calma, ya no viene a mi encuentro.

Bah, no me pasaré de profunda, no me he salvado por que me espere un destino acojonante, pero mi corazón todavía retumba.

Si soy esclava, quiero serlo del azar, y de mi excitante casualidad,
Ellos son mis dueños, mi combate contra los disparos de la realidad,
Por ellos si  me arrodillo y desde mi círculo polar cada día los espero afilando mis colmillos, para clavar mis dentelladas, para devolvérselas descarada a mis frías madrugadas.

Camino funambulista por este otoño
Que quiere despeinarme mi amarrado moño.

Apartando los muros que nos hacen creer que el horizonte tiene un final,
Sigo descalza con los pies helados, estoy tiritando, intentando escuchar el rugido de mi animal.
Anoche por un instante escapé del asfalto
Quizá esta noche la luna aún me esté esperando.

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