"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

martes, 22 de noviembre de 2011

la vida pierde apuestas

Voy sobrada de torpezas y despistes, pero no de ego,
mis virtudes las arrojo yo misma  a cualquier fuego.
Mi autoestima a veces solo es una puta de tacón fino,
que se vende muy barato por un trago de vino,
Otras veces la mano tapando la boca de un chillido que os dejaría sordos.
Es la habitación revuelta donde oculto todos mis escombros.

Ves que agacho la cabeza, mis ausencias son reservadas,
Mis ojos se aguantan las lágrimas,
solo pocos pueden ser cómplices en algunas de mis miradas
No quiero que me preguntes ¿que tal?
pero eso no te da derecho estrujarme y exprimir mi virtud de escuchar.
Ser el pañuelo que guardó todos los mocos
provocó que no quedara hueco para enjugar mis llantos,
pocas veces dejé que calmases mis sofocos.

No me culpes de pasarte el día comparándote con otras estatuas,
a las que con críticas despiezas a la vez que tus miedos destapas
Yo no necesito que alabes mis destrezas,
nunca fui amiga de cumplidos ni lindezas.
Pretendes hacerme la cómplice de tu ego mal pensado,
tu ombligo está más que remirado,
cuantos secretos nos hemos contado,
cuantas mentiras hemos adornado.
Cuando estuve sola no estuviste al otro lado,
Ni yo al tuyo, ¿a que acantilado nos hemos arrojado?
Rompamos el guión, es una pésima actuación, en este teatro el público ya se ha marchado.

 No quiero pamplinas adolescentes,
 ni ser la punta donde afiles tus dientes,
 no quiero más lanzas ni embestidas, ni envidias
donde a los miedos inseguros invitas.

La amistad se ha vuelto tan frágil como una conversación sobre el tiempo,
donde retumba el tic tac que nos hace temblar el cuerpo,
donde por fin queda evidente porque no te conté todas mis lágrimas que en tu oído fueron ausentes.

Mis derrotas fueron curadas por otro ejército de cómplices miradas
entre las que no estaban las tuyas, solo hubo reproches en mis horas bajas.
Si crees que fui egoísta recuerda cuantas negativas tu boca me lanzó,
cuántas invitaciones rechazadas cayeron por el colador,
de esta conexión perdida tras tantas llamadas sin respuesta .
Pero ni tu ni yo somos culpables, solo víctimas de la vida y su jodida apuesta.

Se bien de que soy culpable,
seguirás siendo mil risas entrañables,
pero el celo se come tanto a mi intimidad
que me vuelvo una arisca en soledad.

Se bien que a veces agacho la cabeza,
hay días en los que me rindo antes de intentarlo y me vuelvo flaqueza,
que no confío en nadie, no te culpo por no saber interpretarlo,
ni tampoco  por ni preocuparte por averiguarlo.

Es triste saber que soy el mal menor y ahora se que fui tu pañuelo por descarte,
la única opción viable, el hombro con el que te conformaste.
Aún sigues siendo un recuerdo de alegrías para toda la vida,
pero ahora se que si te pregunto, realmente no conoces ninguna de mis heridas,
ni te importan todas mis esperanzas perdidas.

No es cuestión de dedos apuntando, ni de reproches
El reproche se lo hago a la vida que nos pone a prueba paralizándonos ante el claxon de los coches.
Mi desastre mal vestido, mi boca llena de tacos y escupitajos
No encaja en tu orden delicado,
Ahorrémonos los dramas, será mejor buscar nuestros atajos
Algunos creen que el mundo gira en torno a ellos,
ahora aprendo que a veces todos
confundimos las estrellas con vulgares destellos.
Esto iban a ser unas letras de enfado
 pero se han transformado en un triste resignación ante la vida y su jurado.
Hoy cabe llorar por esos tiempos que ya se han marchado,
y si entre mis palabras rescatas quejas
es que no valió la pena remover las piezas,
Ya ves que poco duran mis truenos,
Es solo que hoy te eché de menos...

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