"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

martes, 27 de diciembre de 2011

prosa insinuandose entre el humo de los coches

Cuando conduzco entre el humo envenenado me rescata la prosa y la poesía, me acelera, me libera del atasco.
Es una cabrona, sabe que no puedo escribir mientras conduzco
Es una tentación, como si se me insinuase y se fuese desnudando mientras miro
sin tocar, imaginándome como sería acariciar suavemente las letras.

A veces es compleja y me desconcierta con  gestos extraños y proposiciones indecentes
Incluso hace que la contaminada boina de Madrid parezca hermosa iluminada por las tintineantes luces
Pero entonces me doy cuenta del engaño disfrazado, la poseía no es la que miente
Es la que lame mis heridas y busca mi consuelo, me hace ver hermosa la luz artificial a falta de las estrellas. Pues ella sabe bien que me paso el día quejándome de no poder verlas, no dejaré de hacerlo.

Conducir me libera de las fronteras de la piel, es mi rato de pensar que podría estrellar aquello que me hace temblar, como si un instante solo yo fuera dueña de mi vida y de mi muerte. Ya se que es mi propia falacia de consuelo, no hace falta que nadie intente desmontar este desvelo.

Las palabras que me recorren dibujando espirales, inventan espejismos para hacerme feliz, pero como el amante que te jura ser la más hermosa, ambas fingimos, yo finjo que la creo, ella finge que no lo sabe.
Y cuando la hago real dándola vida en un papel, quedamos expuestas a la verdad. Ella se ruboriza, yo tiemblo, pero conserva una sonrisa pícara pues sabe que hay frases que fueron secuestradas por el olvido y nunca recuperaré, vuelve a ser cabrona, riéndose de lo que olvido abandona, aunque las que más le excitan son las que recuerdo y no me atrevo a escribir, pero ahí estará ella para provocarme cada día, para escarbar buscando los tesoros que esconden mis cimientos, para robarme descarada aquello que no quiero que nadie sepa.
Ella es mi pirata y las olas que inundan este barco que se tambalea, ella es el ancla y las ganas de levarlo, ella es la tormenta y los rayos asomados. Ella es las estrellas de Madrid que no puedo ver y su luz me ilumina escribiendo en el papel.

lunes, 26 de diciembre de 2011

el sonido del tren, la banda sonora de mis noches

A veces, lo confieso,  dejo pasar de largo el tren de mi utopia
Mi desgana es indigna de este oasis de alegría
Pero agacho la cabeza para que vuelva  a mi parada
Donde mi orgullo muere y respiro liberada.

El hueco que deja en mi boca el aliento resoplado
Es imán para insultos a los borregos del estado

Demasiada luz sin permiso en mi ventana
Es un incendio que mi océano se traga
Y en mi habitación son bien putas las caricias que van sin bragas

Suena extraño y desafinado el piano en mi corazón tocando un concierto a solas
El eco es apabullante, suena extraño y quizás mentiroso como el fondo de las caracolas.

Como decía Sabina los trenes representaban la huida, la vida, la fuga, la liberdad
Al escucharlos acercarse el cristal de mi ventana se excita pues hacen temblar su fragilidad

Me repito que es un día más
Pero la angustia no es tan ingenua y respira con ansiedad

Ya no me acuerdo de algunos momentos que sé que mientras fueron, fueron eternos
Eso me asusta más que cualquier bomba
Como las frases que puedan disfrazar un “ya nunca volveremos a vernos”

Vuelve a sonar el tren, retumba contra las paredes de la noche helada
me asomo
el frio mezclado con el olor a chimenea trae soledad cuando veo el resto de ventanas cerradas
como las conciencias, que por la mañana otra vez, se rendirán agotadas.
se acerca otro tren, otro rescate al silencio
otra huida en la que ahora pienso




domingo, 25 de diciembre de 2011

suspiros

En el trasiego de mi horizonte difuso ondean estandartes impacientes de reivindicación y caos desmedido
Los ojos apagados de esta mirada nocturna proclaman a gritos un rescate o una huida
Abrirse o cerrarse pero nunca quedarse dormido

En la terquedad que se me acumula en mis rizos que giran con desdén
Descansa la libertad que me corroe alejándome de este falso edén.

Las luces rebotando entre estas paredes me recuerdan a zumbidos lejanos en mis oídos
Y parece que la magia se torna vulgar trapecista y torpe sobre mis bostezos cohibidos.
Me sobrecojo, no se bien lo que digo, quizás sí lo que escribo.

Disimular es a veces fácil y otras un simple suspiro puede desmantelar la mentira
Como el frío cuando tras sus caricias sonroja nuestro corazón helado de desidia.

La antesala del dolor comienza a buscar huecos a nuestro alrededor
Y viene a visitarnos ese pánico que se hace realidad, “no quiero hacerme mayor”

es navidad, y eso si que hace inevitable asumir que cualquier tiempo pasado fue mejor

jueves, 22 de diciembre de 2011

el nudo en el que dudo

Y si no recurro a las curvas que se acercan a los acantilados
No se donde voy a encontrar los suspiros donde nos salvamos

Y si no te imagino sonriendo de reojo liando mi droga
Tus manos se enfrían y se convierten en mi soga

Y soñar con que un día este puto dolor de cabeza me de tregua
Y que el ibuprofeno no saboree el regusto de mi lengua

Y si los centinelas de mi corazón se toman un respiro
Como voy a esconderme en el recreo donde me retiro

Y si una noche la luna no me aúlla escondida
Donde voy a batallar junto a esta niña perdida

Y si al cerrar mis ojos no veo más que niebla
Donde van a abrir fuego los sueños que me lanzan piedras

Y si de esta espiral dejan de salir volando pájaros y mariposas
Como voy a bombardear las jaulas donde los asesinos nos cavan fosas

Y si deshago la crispación de mi inestable pelo
Es como arrebatar la libertad y yo con esta paz no me consuelo

Y si las promesas van cargando lastres en la mochila
Se volverá desecho esta inestabilidad que inexplicablemente me hace sentir tranquila

Y si desenredando ovillos encuentro el nudo en el que dudo
De donde voy a sacar estas palabras que ahora supuro

Y si agachando la mirada mi abismo se hace luz
Clavaré mi cobardía en las astillas de mi ataúd

Joder y si y si …. Ojalá, quizás, tal vez
Y si la vida es una eterna duda es una suerte que aún caminen mis pies
Me pierdo en las posibilidades y ya no si ni si tu aún me ves
Y si me duermo y no despierto con mis sueños del revés…





martes, 20 de diciembre de 2011

motivos...des-motivos...

Cuando suena la alarma y aun me atrevo a soñar
Cuando el miedo deja de ser látigo a mi espalda y se transforma en alas
Cuando las despedidas despiertan recuerdos dormidos
Cuando mis latidos son aullidos

Cuando mis pies son cadenas en mis pasos
Cuando el viento es lágrimas en mis ojos
Cuando mi desnudez viste mi alma

Cuando una derrota me empuja contra la injusticia
Cuando su pobreza es todos mis motivos
Cuando las banderas pisoteadas son mi patria

Cuando las sonrisas falsas vacían salas
Cuando mi pelo suelto cae preso de sus normas
Cuando el viento pasa de largo ante los volantes de mi falda

Cuando los besos mojan mis palabras
Cuando la lluvia colma el vaso de mi tristeza
Cuando sin tener nada sentimos todo

Cuando teniendo todo sentimos nada

Cuando leo “Carta en el Camino” de Neruda
Cuando el obrero dobla las rodillas y camina a la derecha más vendido que una puta desnuda

Cuando te busco en otras nucas
Cuando tu amor desmonta mis caderas donde te acurrucas
Cuando serio como si nada me dices que soy la más guapa
Cuando matas a esta escéptica amante de las dudas

Cuando lo que callo se oculta entre el hueco de los párrafos
Cuando las prejuicios nos hacen pisar los frenos cerca del abismo anticipando fracasos

Cuando te encuentro al final del túnel bebiendo un trago

Cuando esto deja de tener sentido y solo es caos, mi caos.

Cuando al descafeinado lo llaman café.

Cuando el hielo vuelve cálida esta luna.

Cuando buscar el sentido es la muerte de un futuro anunciado

Cuando lloro el dolor de los que no conozco

Cuando varios tragos no me emborrachan

Cuando la indeferencia se para frente a mi y se rinde

Cuando las cadenas son mi propia piel

Cuando escribo…
…Cuando escribo
puntos suspensivos acariciando mis ecos…

lunes, 19 de diciembre de 2011

ayer hazte presente

El espejismo de una infancia amurallada
El campo abierto que hoy se torna en caja de zapatos
Las frases escritas en un lavabo sucio
Los rumores hechos vergüenza con la banda sonora de las canicas
Fui una niña tímida y a ratos feliz
La arena se deslizaba haciendo escocer el suelo que pintábamos con tiza
Recuerdo agachar la cabeza en las batallas
Escondiendo las rozadoras de mis rodillas.
El deseo de pasar desapercibida de los dedos que siempre señalan
Siempre escondida del centro de las miradas.
Ya no busco ser otra en el espejo
Una niña jugando a solas, construyendo ya tan pronto barricadas de colores.
Conservo esas trincheras, que nadie se atreva a robármelas.
Ven pasado, ni antes ni luego, ahora en este presente a rescatarme, si esperas un segundo ya no querré salvarme

Pasó…me mira fijamente este futuro aterrador

sábado, 17 de diciembre de 2011

El vacío de las piezas del puzzle, que quedan desencajadas, está lleno

Soy trapecista titubeando por tu cuerda estable
Y en el huracán de mis dudas queda un misterio inconfesable.
Intentando montar mi puzzle he ido desencajando piezas que no volverán a entrar
Hay un terremoto en el paisaje al ver como mi desordenado desastre lo intenta descuartizar.
Quizás no entiendas el sinsentido enamorado de mi poesía
Pero he de volcar todos los versos que te debía
Siempre quedan poemas escondidos que jamás nadie leerá
Son mis náufragos a la deriva en este océano que nadie surcará
Mientras un hombre con barbas se cobija del frío entre cartones
Yo me asomo a la madrugada helada que entra por mis balcones
La leche caliente me hace sentirme una capitalista despiadada
Pero acude la poseía a rescatar mi solidaridad condenada.
No es lo mismo ser valiente que impulsiva
Y tras mi ráfaga me asusta que se apague mi llama encendida
Rabiar los acomodados cuyos rebeldes tenéis encadenados
No fue cierto que con los años se secasen mis jardines imaginados
Y mis rebeldes están bailando en la melodía de mis versos enajenados
Celebrando el festival de la muerte de los corruptos desenmascarados.
Pero en nuestra victoria no olvidamos todos los sueños que quedaron mutilados.
De aquellos que recogieron flores bajo la jaula del asfalto.

En el vacío de mi eco retumba el palpitar ansioso de la humanidad
Y mi vacío queda lleno del calor de su verdad.

El puzzle está revuelto
Y no lo ordenarán mis cabos sueltos

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Prefiero ahogar los suspiros de los tiempos felices entre mis propias manos, ser la culpable yo misma, antes que dejar que la maquinaria sucia e infernal de la ciudad los despiece para venderlos al mejor postor.

Pecaré de reservada y no vendo ni la desdicha de mis lunes.
Mi tímida intimidad tiene excusa para no ser juzgada y es que cuando escondes un tesoro no entregas el mapa a cualquiera, solo los piratas más valientes son capaces de navegar en la tormenta  porque solo ellos saben que un barco hundido tiene una hermosura tan abismal como una isla sin explorar.

En el umbral de mis misterios hay dudas impidiendo el paso al viento
Me he visto metida en una guerra poniendo bombas para encontrar la paz en un desierto silencioso y me he mirado extraña frente a un oasis de ficciones mediocres.

Sentirme vulgar y saberlo me salva abriendo huecos en el  laberinto envenenado que me rodea.
Prefiero la espiral de mis y sus delirios que el camino recto por donde caminan las ovejas.

Cada nueva poseía es una muerte sin rencores ni remordimientos y en su cementerio las plañideras lloran la sangre de los versos más combativos.

¿Dónde venden poemas felices? Están escondidos en el sinsentido de la ignorancia donde se destruye la pureza de la escarcha que me protege del humo que queda tras la gasolina del mundo.

Me escapo a rescatar colores en la utopía que cargó las armas en las luchas de aquellos que sangraron por la libertad.
El guerrero ha de luchar, y el poeta recoge su sangre para que su tinta se convierta en palabras afiladas.

Echo de menos los segundos en que no deseo clavarles los colmillos de mis utopías a los carroñeros de esta jungla contaminada.
Mis bofetadas las reservo para los que encierran a sus pájaros alimentándoles con el alpiste de la comodidad.

Aún confío en que quede alguien capaz de lamer poesías y me desafíe a escribir versos en el asfalto de la Gran vía.
Ahora que llega el frío pienso en las putas que regalan calor a aquellos que apilan huérfanas caricias por veinte pavos,
Debería valer millones calentar corazones solitarios que huyen del frío de la humanidad, joder que frío hace.

Las luces de la navidad han salido hoy para encender la tristeza, haciendo muy presente en el sofá de algunos, el hueco que deja al sentarse la soledad. Estás luces no dan calor, hielan.

No le quitéis la D a Madrid, el Dolor forma parte de esta ciudad, como las estrellas escondidas, somos indignos de su luz tanto como culpables del dolor de aquellos que levantan trincheras de cartones en la guerra más cruel, la de luchar contra el frío sin un planto caliente entre sus manos. Siempre me abrasa su frío cuando la ventisca helada congela esta ciudad….hoy pienso en ellos y no puedo mirarme al espejo.

lunes, 12 de diciembre de 2011

historias de ciudad

Ella aún era una trapecista novata entre sus manos. Acaba de encontrar tierra, exhausta tras su último naufragio. Pero a pesar de los golpes de las olas contra las rocas, caminaba envuelta harta de proclamarse una pirata alegre y feliz cuyas carcajadas llevaba siempre en sus bolsillos.

El era el hombre más triste que caminaba por esta ciudad. Había quemado tantos cartuchos y encendido tantas cerillas que sus pulmones ya no podían fumar más.
Calzaba canas de derrotas y desdichas, la esperanza era negra en su campo y sus ojos azules apagados.

Ella buscaba mariposas hasta debajo de las piedras. Él cabizbajo se había echado a la cuneta del mundo. Pero un día se encontraron. Ella paró en su cuneta a respirar y a pensar por donde tirar pues se sentía perdida. Y ambos se rescataron, entre torpes palabras, y miradas furtivas, él le indicó un camino, ella le dijo que iría por donde le diese la gana, ambos rieron, ella se sonrojó, él atónito recordó lo que era sentirse vivo sus cuerpos se rozaron sutilmente.

Él muy seguro y experto le advirtió “yo ya no me enamoro, no te preocupes”
Entonces ella respiró tranquila y se dejó llevar, atraída por la libertad que encontraba en sus brazos sin cadenas.

Pero las noches de verano trajeron rubores escondidos en sus mejillas
La luna, que nunca se rinde, iluminó sus ojos vivos e infantiles y él tuvo que lanzarse a navegarlos.
Removiendo el vaivén de sus caderas notó como los callos de sus manos se deshacían y en su cuerpo tembloroso no se atrevió a dejar mordiscos, solo pudo acariciarlo muy despacio, con temor a lastimarlo, disfrutando el tímido erizar de su piel redentora, él creía tener una sirena en medio de una ciudad sin mar.

Él se supo rendido ante el ejército de  mariposas que volaban en la sonrisa tímida que ella escondía con ironías que de las que él se hacía el despistado para dejarla ganar.

Ella dejaba el patio abierto a una niña en el recreo de alguien que había olvidado lo que era jugar sin miedo.
Y él se vino abajo acariciando su mejilla mientras y ella agachó la mirada para esconder como tiritaba su escudo. Nunca nadie antes la miró como él.

“Es tan bonita” pensaba él mientras bajaba uno de sus tirantes. Ella se sentía tan libre y a salvo entre sus brazos… y confiada deshizo sus costuras pensando ingenua que no había cabida para el dolor en esta isla sin fronteras. Navegaron, construyeron castillos de arena que luego derrumbaron, corrieron felices por sus orillas, desmontaron y salvaron el mundo tantas veces abrazados…las estrellas se proclamaron celosas de la luz que sus cuerpos juntos irradiaban. Más allá de la apariencia, de la virtud o la decencia, eran más que cuerpos, eran gotas de agua y arena. Trajeron la playa a la ciudad, haciendo el amor en sus acantilados, como dos temerarios.

Cayó la tarde, y volvió la luna, miraban las estrellas entre risas, lejos del futuro, al margen del mundo pero sin olvidar su desdicha, esquivando con giros imposibles las promesas. Y al despedirse él se volvió a mirarla cuando se alejaba, y todas las canciones que escucharon juntos sonaron atronadoras en su pecho, y respiró profundo. Ya no podía negarse la certeza de que el vuelo de su falda era el arco-iris que iluminaba sus devastadores días de lluvia. Ardía entre sus dedos el fuego de su pelo cuando la tenía lejos.
Ella buscaba huecos de sonrisas entre las postguerras que él le contaba. Ella quería ser su paraguas en las tormentas que él amontonaba.

Pero ambos empezaron a intuir la crónica de una muerte anunciada, anticipaban titubeantes el final de aquello que no había apenas empezado, pero decidieron dejar aparcado el mar de dudas construyendo una presa donde solo resonaban el eco de sus gemidos que hacía temblar los cimientos de la las calles más frías y estrechas.

Ya no podía dormir tranquilo a su lado, amarrado a su espalda se sentía derrotado, oliendo su piel,  y el futuro comenzó a empujarle.

Ella era una niña, él un suelo ensuciado y agrietado por los pisotones de la vida, y ella vino a acariciar y limpiar sus heridas y él se dejó hacer, pero ahora no podía vivir sin su aliento, él convirtió la sonrisa traviesa y acobardada que ella le regalaba en su tesoro más preciado. La cuerda hermosa que le ataba a la vida.

Tratando de esconderse entre sus besos tiernos se vino abajo y confesó, y como experto en derrotas que era, mientras le decía que la amaba sus ojos se empañaban antes de esperar una respuesta.
Los temores se hicieron fuego en su pecho al ver sus ojos asustados. Ella quería seguir abrigada por el calor de su pecho, pero era huidiza de promesas, mirando sus ojos quiso salvarle como ya hizo un día pero esta revelación le trajo ecos pasados de rutina, desdicha y cadenas.
 Los escalofríos que él antes había conseguido acariciando su espalda se volvieron garras y ella se encogió, no estaba dispuesta a abandonar su isla conquistada y zarpar en el hermoso barco que él le ofrecía.
Quería seguir asaltando olas de su mano, pero él llevaba un ancla dispuesta a clavarse en su corazón. Y ella fue cobarde.

Una última tarde, se miraron a los ojos, se hizo invierno en verano y ella le dijo adiós. Aguantó firme la despedida, esquivando los puñales que cupido le lanzaba por cobarde, sujetando el temblor de sus lágrimas al contemplar como él asomaba las suyas.
Se abrazaron y las palabras de consuelo se volvieron injustas y desafortunadas ante la certeza de que jamás se volverían a ver. Él se quedó parado mirando como ella se alejaba desdibujándose entre otros cuerpos que eran sombras negras a su lado, notando como todas las flores se pudrían entre sus manos, perdiendo el último suspiro de ilusión que él había gastado con ella y su pelo se volvió más cano de repente. Él  solo anhelaba desaparecer pues sentía como moría la última estrella que en su cielo brilló.

Ella caminaba y sus pasos se iban haciendo más y más lentos. El bullicio de la gente dejó de sonar y solo escuchaba como el corazón que había partido se hacía añicos tras de sí. Parecía que la ciudad entera la señalaba para juzgarla, ella misma se odió y deseó estar en la guillotina de sus manos sabiéndose una cobarde. Ella se consolaba pensando “mejor echar de menos que de más”... lo que entre ellos había florecido era demasiado hermoso como para que el tiempo y la rutina lo marchitasen….pero el vacío de su decisión hizo su cuerpo tan pesado que sus pies arrastraban el peso de un dolor que nunca antes sintió. En ese instante recorrieron su cuerpo todas las caricias que él le hizo, todas las veces que él le pidió que sonriera, y en ese instante ella se juró no volver a sonreír nunca como lo había hecho con él. Nunca sería más ella misma con nadie de lo que lo fue con él y eso tenía que protegerlo alejándose, no dejando que nada lo destruyese…ya nunca sería la misma.

Él aún repasa los rincones de su cuerpo y escucha las mismas canciones. Ella a veces dice su nombre en voz alta para recordar lo que sentía.

Él aún se jura volver a ir a buscarla, pero en el fondo sabe que no lo hará. Ella aún confía en algún día no tener miedo para llamarle pero no lo hará.



Nunca más se volvieron a ver y la ciudad ganó su partida

imaginando que el lunes no lo es.

Las baldosas de Madrid retumban al oír las embestidas contra la pared
La fuerza hecha remolinos que reventaba las cadenas
Los ojos brillantes tras el viento que arañaba las ganas
La sensación de libertad deshaciendo los márgenes de la piel
Derribando las fronteras extranjeras de lo desconocido.
Sonaban ahogados los jadeos de las calles que esperaban el huracán
La locura cobraba una hermosura temblorosa
El brinco al corazón se hizo real,
El salto al vacío desplegaba unas alas desplumadas
Tan vibrante el palpitar que parecía que la ciudad fuese a estallar
El cielo de Madrid se iba a caer encima, para dejarlo rendido bajo los pies
Esperando el encuentro se hacían añicos las promesas del pasado
Se rompían los pactos de silencio y la piel de gallina cacareaba.
Rebuscando la magia en los rincones más sucios, se volvían bellas las alcantarillas
El olor a tubería casi era perfume entre los cabellos flotantes
Las canciones se descubrían ante el rubor de las mejillas, donde se hicieron reales sus letras
Así se escapa de la rutina,
Aunque falso, buscar consuelo es sencillo,
y este lunes me conformo con las palabras madrugadoras del vecino en el portal -¿ya vas a la guerra? Suerte-… Y  cuando el barrendero me dice….-¡esta fría la mañana!- con una sonrisa tan cálida que me hace recordar que siempre hay flores que crecen en la basura.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Dame una revolución.

Tengo alambradas atravesando mis pestañas
Quiero ser el pelo que entre tus manos enmarañas.

No quiero belleza que por efímera nos abandona para ser rechazados
Mejor dame palabras pues en sus suspiros nos encontramos
Y serán las armas más devastadoras con las que contamos

Dame poderosos temblorosos
Si... temblad.... 
Si escucharais mi corazón al oíros
Comprobaríais que pronto aparco mi piedad
Ya no os tenemos miedo,
Y empezáis a notarlo de verdad,
Por eso si….temblad.

Todo lo que empiezo y dejo a medias me persigue golpeando en la puerta de mi cabeza
El brinco de mi estómago avecina un reflujo de tristeza.

Todas las batallas que abandoné anticipando la derrota,
O rechazando el sinsentido de una tregua
Son las que hoy provocan que cuando bebo se tambaleen mis copas.

Dame barcos hundidos para investigarlos
Las causas perdidas embellecen la esperanza de los sueños amargos

Sentirme tan extraña ya no parece tan especial
Se me arroja la madrugada antes de comenzar
Y al final del túnel parece que nunca va a llegar
Seguiré esquivando caricias porque me puedan desmontar.


Nunca me interesó llenar mi cama de una lista de chorradas
Pinto rejas en mis pupilas empañadas.
No me sirve cualquier rima, ni me convence un guiño en el ojo
Quiero ser algo más que viento pero corriendo tras él me arrojo.

Por no ser una zorra
Ahora hay muchos besos que no me sobran
Pero muchos folios en blanco que guarda mi sombra

No busco adulaciones ni rosas a mis pies
Prefiero que me hables de este mundo desde el tuyo del revés.

Dame poemas manchados con el suelo que has pisado
No quiero promesas que recuerden todo aquello que olvidamos

Dame alambradas que derribar
Dame alientos olvidados para rescatar
Dame pueblos ocupados para liberar

Ahí van desinflándose los globos que lancé al aire
Al girar el cuello y mirarlos se han perdido
Es hora de que tus besos me calmen.

Dame te quieros solo con mirar.
Dame poemas que sangrar
Dame una revolución que empiece antes de acabar.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Invadiendo mis rincones

Me están estallando las bombas en mis ojos
Desandando lo que escribo,
vuelvo a andarlo tropezando con la luz de mis antojos.

Me siento una invasora, devastando mis rincones
Dejando cadáveres tras mis disparos,
las palabras se me caen vencidas por estos nubarrones.

Cuántas más batallas he de combatir contra mi techo,
Salgo perdedora casi siempre, y me pesa mas el pecho
Es evidente que no es por culpa de mis tetas,
Son las tormentas las que destrozan mis cometas.

Como cuando mis pestes asesinan este país
Cuando rasgo las banderas y voy dejando sus pedazos tras de mi,
Pero si he de perder, seguiré acumulando derrotas,
pues nunca dejaré de cambiar gobiernos por bellotas, 
de desmontar cadenas para rescatar pateras,
de derribar muros para construir cavernas.
De escupir uniformes para salvar sonrisas,
de plantar flores para combatir brisas.

Le estoy robando las hojas secas el otoño,
y mi pelo se revela contra mi apretado moño.

Como Jim Carrey en Eternal Sunshine te sorprende mi tristeza
Pero es que yo tiemblo mientras el corazón de algunos solo bosteza.

Respiro aliviada sabiendo que el destino es una farsa,
una comedia barata con final anticipado,ç
al menos no caí en esa trampa
no me arrepiento de ser un bufón enfadado.

La casualidad es la sombra que siempre miro de reojo,
el azar me excita como la luna a lo árboles tras un atardecer vibrante y rojo


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Removiendo antiguos callejones dentro de un café

Por estas calles cadentes de emoción
Se esconden los ecos de victoria y rendición.

Conduzco por inercia casi sin levantar la frente
Fluyo extraña entre los rumores de esta gente.

Recuerdo aquellos momentos que mientras duraban eran eternos
Cuando comenzamos a arrancar la ignorancia de los cuadernos.
Hoy sus protagonistas son solo fotos difusas de un ayer
Jirones color sepia que cayeron como el atardecer.
Aquellos con los que hablaba de revolución
Hoy son frías sombras de un pasado del que solo suena una canción
Algunos de los que anhelaban un mundo mejor
Hoy se rindieron y mueren las mariposas de algún soñador.

Las luces de esta ciudad guardan celosas los abismos que me esperan
Donde cayeron canutos que nunca imaginé que hoy en mis pulmones ardieran.

Dentro de una taza de café remuevo el pasado
Tantos vendieron ideales por un cubata trasnochado...
Y “salir beber el rollo de siempre” sonó demasiado
Pero yo aún “quiero escuchar una canción
Que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor”
Porque “entre los dedos se me escapa volando una flor”

Sigo sin ser una patriota convencida
Nunca he sentido que eso a mi marioneta diese vida
Y si me quejo ¿me llamas intolerante?
No te atrevas, ya vi oscuridad en tus pupilas ignorantes
Si patriota es que me duela menos el dolor de ojos extranjeros
Acúsame sin dudarlo de traición, son mis pies inquietos viajeros.

No se si es bueno o malo no haber cambiado
Algunos pensarán que soy un charco estancado
Pero respiro aliviada al saber que no fue verdad eso que me advirtieron
Porque los pájaros de mi cabeza parece que nunca se fueron, es más, crecieron
y hoy quiero tatuarlos sobre mis brazos que con mi roja sangre ardieron
Aletean en mis venas
Corroen oxidando mis cadenas.

Nunca he buscado alabanzas, ni aplausos
Ni premios, ni que nadie siga mis pasos
Hoy los galardones no suponen una mierda
Le dan el Nóbel de la paz al que en Palestina hace temblar las piernas

Pero si mi discurso te suena radical
Aunque no me falten ganas, aún no prendí fuego a ninguna catedral.
Nunca he buscado sentirme simplemente normal
Sencilla y sin ambiciones,
Sigo vibrando con las mismas canciones
Seguiré acusando a los asesinos cabrones,
Seguiré husmeando versos entre estos callejones

martes, 6 de diciembre de 2011

inquieta

Asomo un ojo tras la venda,
Asomo los dos desafiantes aunque ofenda.
Y los alaridos de la humanidad han dejado de trotar para cabalgar por mi espalda
Los escalofríos son los gritos de niños a los que nadie salva
Miro atrás y no he cambiado tanto
Quizás me emborracho menos pues ya no aguanto.
Pero, como anunciaba aquella niña que fui y aún soy
cada día quema más la injusticia
Las ascuas me salpican tanto y estoy tan inquieta en esta inmundicia…
No hay freno para mis vibrantes jinetes
Ya no descansan en el abrebadero de sus grilletes.
No se si quiero huir o encontrarme
Mi futuro está dispuesto continuamente a retarme.
Pero oler la guerra se convierte en una necesidad
Así como llorar sobre su tierra para matar la banalidad
Quiero que mis quejas se vuelvan mierda ante su desgracia
Necesito saborear el coraje y resistencia de las raíces de los árboles que se niegan a ser arrancados Mientras me río de mi mundo de falacias
Quiero ver como es un pueblo que no sabe de rendición
Necesito escuchar como palpita de rabia un corazón.

domingo, 4 de diciembre de 2011

desde Madrid siempre sueño con el mar....

Esta noche por fin me visitó el sueño más real de mi vida
Estoy segura de que no era un sueño esta vigilia
Se que viajé esta noche,
no estuve en mi cama aunque he despertado en ella sin reproches

Estuve sentada sola en el malecón de una playa enorme
Estaba anocheciendo, y a lo lejos las luces del puerto se confundían con la de los tintineantes barcos deformes.
La brisa era gélida y embriagadora,
el sonido del mar navegaba entre calmado y embravecido ante una luna redentora.

Y en este viaje yo estaba escribiendo versos allí sentada
Ni un alma pasaba,
se que eran estos versos los que mantenían mi mente despejada
Era una playa extranjera, infinita, no se de donde
No tenía importancia, estaba donde los miedos se esconden

Ahora se que puedo viajar sin moverme,
y que el anhelo de poesía me acompaña cuando los sueños vienen a verme
Se confunde con ellos y los transforma en reales
Si la realidad es lo que vemos, yo allí me ví, con más claridad que el resto de mis días entre los mortales.

Se me abren todas las ventanas ante esta revelación
Se que durmiendo puedo deshacerme de la esclavitud proclamando mi revolución
Sin moverme de esta habitación.

Soy más libre que nunca, no existen muros en mis sueños
Las musas no son más que nuestros deseos más vivos por cumplir nuestros empeños 
Y yo ayer, sin saberlo, me moría por respirar la playa
Estoy en calma, tendré estos aprendices malogrados de poemas aunque esté muerta,
Las musas no callan.

sábado, 3 de diciembre de 2011

DUEÑA DE LA MISERIA

no tiene corazón,
no ha de encontrar el valor,

no piensa con la cabeza,
es el yugo de la pobreza

no derrama lágrimas.

nunca duda,
su cuerpo no es el que suda.

jamás tirita
no le duele, no grita

no derrama lágrimas.

tiene mirada firme
el dolor no le aflige

estalla la guerra
sangra la tierra,

no derrama lágrimas.

no se enamora
no es la que llora,
no cuenta impaciente las horas

te disfraza de fuerte
solo anhela la muerte
Despoja la tierra en Palestina
Las mil y una noches terribles de Bagdad ilumina
En Somalia protege al hambre y al que lo domina

Moneda de cambio de los gobiernos
El Nobel de la "paz" construyendo infiernos
no derrama lágrimas.

no tiene remordimientos
no escucha los lamentos

no sabe que es el Hambre
no distingue entre niño y hombre

no derrama lágrimas.

el error de los humanos
cubre de sangre las manos.

Señora altiva de dura coraza
apunta, dispara, mata,
otro pueblo cae por el odio, mercado, petróleo o raza...

no derrama lágrimas,
el arma no tiene lágrimas,
Un arma son miles de lágrimas

viernes, 2 de diciembre de 2011

empezó un Diciembre

Rebelde sin causa te llaman ignorantes
eso no existe,
siempre hay un motivo mientras haya clases dominantes
El problema es que hay más causas que rebeldes
más carreteras que campos verdes
más sabados exiliados que espontáneos juernes.

Desangelada por el devenir de un futuro cabrón
Donde se encienden las luces negras de la imcomprensión

Yo no quiero que nadie me regale nada
papá me enseñó a limpiarme yo misma las babas
mientras mamá tarareaba nanas revolucionarias.

Imagina como veo el mundo para querer pirarme al infierno
me pierdo en los huecos que deja este texto enfermo
me largo, no se cuando nos veremos.