"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

martes, 27 de diciembre de 2011

prosa insinuandose entre el humo de los coches

Cuando conduzco entre el humo envenenado me rescata la prosa y la poesía, me acelera, me libera del atasco.
Es una cabrona, sabe que no puedo escribir mientras conduzco
Es una tentación, como si se me insinuase y se fuese desnudando mientras miro
sin tocar, imaginándome como sería acariciar suavemente las letras.

A veces es compleja y me desconcierta con  gestos extraños y proposiciones indecentes
Incluso hace que la contaminada boina de Madrid parezca hermosa iluminada por las tintineantes luces
Pero entonces me doy cuenta del engaño disfrazado, la poseía no es la que miente
Es la que lame mis heridas y busca mi consuelo, me hace ver hermosa la luz artificial a falta de las estrellas. Pues ella sabe bien que me paso el día quejándome de no poder verlas, no dejaré de hacerlo.

Conducir me libera de las fronteras de la piel, es mi rato de pensar que podría estrellar aquello que me hace temblar, como si un instante solo yo fuera dueña de mi vida y de mi muerte. Ya se que es mi propia falacia de consuelo, no hace falta que nadie intente desmontar este desvelo.

Las palabras que me recorren dibujando espirales, inventan espejismos para hacerme feliz, pero como el amante que te jura ser la más hermosa, ambas fingimos, yo finjo que la creo, ella finge que no lo sabe.
Y cuando la hago real dándola vida en un papel, quedamos expuestas a la verdad. Ella se ruboriza, yo tiemblo, pero conserva una sonrisa pícara pues sabe que hay frases que fueron secuestradas por el olvido y nunca recuperaré, vuelve a ser cabrona, riéndose de lo que olvido abandona, aunque las que más le excitan son las que recuerdo y no me atrevo a escribir, pero ahí estará ella para provocarme cada día, para escarbar buscando los tesoros que esconden mis cimientos, para robarme descarada aquello que no quiero que nadie sepa.
Ella es mi pirata y las olas que inundan este barco que se tambalea, ella es el ancla y las ganas de levarlo, ella es la tormenta y los rayos asomados. Ella es las estrellas de Madrid que no puedo ver y su luz me ilumina escribiendo en el papel.

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