"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

viernes, 26 de octubre de 2012

en la ciudad sin cielo aún veo estrellas peleando


Si dejo pasar mis manos por el suelo
Se me manchan de sangre cuando estos dedos alienados despierto.
Tantas cortinas de humo, no se para que queremos espejos.

Todo se hunde, como no dejarme caer en susurros dementes,
están chupando el aire desde occidente
estrujados los miembros más rebeldes
van a alzar el puño y en la moderación se mueren
ya cayeron en la trampa de no escuchar los trenes.

 
 
La espiral apila famélicos cuerpos
que se arrastran ya sin mirar los mutilados miembros,
me entran ganas de sangrar para acercarme a ellos
me entran ganas de arrojarlo y alejarme de la batalla,
a veces son puñales sus disparos en mi espalda
a mi por las noches, la cara de la luna herida me habla
de la derrota de mujeres y hombres sin palabras.

No quiero saber de campos de rosas
si solo los veo de minas
el rocío anticipa una lágrima lluviosa
ignorarlos es la excusa para no hablar con tu alma suicida,
que está agazapada en el rincón de tu ignorancia
porque si abrieras los ojos sangrarían de rabia
no podrías aguantarlo, yo no puedo soportarlo
entiendo que elijas la felicidad del esclavo.
Lágrimas de extraños, que se mezclan en cualquier baño.

 Todo el mundo está llorando
todo está muriendo
la sombra del culpable está creciendo,
donde las sonrisas son escaparates de la mentira
quizás así te creas que tus pulmones no se contaminan.

 Todo es oscuridad, y he de asumir que nunca vendrá la luz
la poesía es un guerrero condenándose en versos de camino al ataúd
pero algún verso se salva si se escapa donde estés tú.

Yo no dejaré de luchar, aún sabiendo que nunca veré la solución
El derrotismo se esfuma con acercarme a la sonrisa de los suburbios y su olor
Y su corazón y la melodía de su desgastada voz
La calle huele a cenizas, a dolor, a vida, a alcohol.
Recuerdo bien el día en que mi corazón tomo la determinación
y el exilio de estos versos me acompañarán donde caiga mi voz

Al menos recordaré que anduve al lado de sus pasos
de los que habéis condenado a la tierra de los olvidados
yo reí donde su sombra se esconde sentada en un banco
yo miré a los ojos de los que habéis desterrado,
que para mi son el único motivo para apretar fuerte mis manos
para que de rabia muerda hasta que sangren mis labios.

Me quité un día la venda de la luz artificial
y asumo el calvario de vivir en esta oscuridad
donde me crezco en el papel de ser el enemigo
la soledad es el precio de no ser un cautivo.
Llorar me recuerda que en un mundo que se muere este corazón aún sigue vivo. 
Se que nunca dormiré tranquila por el vuelco de estos latidos
Por el vacío del miedo que me arroja al precipicio

Pero yo un día olí la calle de los olvidados
Yo un día supe que los esclavos tenemos el deber de rebelarnos
que la libertad se atrapa en nuestra manos
Yo un día vi en esta ciudad sin cielo estrellas peleando