"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

viernes, 1 de marzo de 2013

ya...

Te paseas soberbio por los desvelos
de todas las noches en que no volveremos a tenernos
como si nunca hubieramos caminado al filo de lo eterno.
Mis gemidos escribían por las paredes muchos de mis sueños
hablaban de tantos ratos con la mirada perdida
de todas las angustias dando volteretas al ponerse mis días
de los dibujos en mi ventana empañada de los suspiros que me rompen
de tantas horas de auto lesión buscando serenidad en mis ratas insomnes
he tenido mil nombres
y me vi paseando por el futuro que me escondes
pero ninguno de esos nombres estuvo en tu boca
no dejaré que las manchas de mi espejo de nuevo me descompongan.
por mucho que seas la margarita de mis deshojes.
Me rompo, no me conoces.

Fuiste un sol, pero como sus rayos traicioneros
que simulan calor aunque en la calle nos helemos

Me quedo con mis noches a solas
me quedo con la luz de la luna haciendo cabriolas
en mis versos agotados de recordar tus dedos por mis olas.

La luz de la luna me gusta porque no promete calor
está alumbrando al lejos un seísmo de dulce temblor
que escribe poesías tras echar un vistazo a mi balcón.
La luna ilumina las copas de los árboles
sin decirles que va a calentarles
y resultan hermosos, así sin excesos, sin edulcorantes
me habla de versos esparcidos por la calle
resulta suave...
me sorprende donde no lo hizo nadie,
se mete sin miedo a mi enjambre
de palabras torcidas malsonantes
y se cruza por mis poemas trayendo aliento cuando me quedaba sin aire
no tiene miedo a las caricias de mi desastre.
Respiro sonriendo en ese “quien sabe...”

La erupción de tu volcán
convirtió mi fragilidad
en endurecido alquitrán
ya no se donde estás...

Ya no me subiré por las paredes soñando con que me vengas a salvar
pero aún me revuelvo por aquellas lágrimas lavando la mediocridad
por aquellas escapadas de tregua lejos de la ciudad
aquellas cosquillas como bombas en la dictadura de mi soledad
pero ya nunca volverán.
Estoy centrada en el cemento que construya mis alas para volar
cemento pesado que no me supone un freno a estas alturas
ya pueden cubrirme con mi sepultura
ya no le temo a la tortura
pues ya entendí que tu espalda no será la cortina donde mi alma se desnuda.

Otoño está a punto de arrojarse al recuerdo
solo un segundo más desnudándome en su recreo
antes de decir adiós al segundo que dura lo eterno
...sus hojas secas se están humedeciendo
con una brisa mojada que le susurra primaveras a mi invierno
ya que finalmente no supiste hacerlo
me voy a asomar por un nuevo sendero
se acerca una de las mariposas de mis versos para olerlo...
empiezo a no tener miedo

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