"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

domingo, 17 de marzo de 2013

un último vistazo



Empiezas a desaparecer…
A quedarte anclado en lo que no pudo ser,
comienzas a escurrirte por mis grietas.
Él cierra la puerta,
y noto como te quedas fuera,
el portazo, no en vano, suena
y se va tu sabor de mi lengua
se aleja,
al final la incógnita se despeja
resultó que nunca estuviste en ella,
sus manos en mi cintura, te destierran…
No me promete vencer mil guerras
Vuelven mis pies a la tierra
A oler la sangre real de las aceras
 y luchar, sin necesidad de alas, por ellas.
Amor por la rabia que envenena mis venas...

Desciende por mi vientre,
mis ojos se cierran, al fin, para no intentar verte,
aunque en instantes, te me apareces,
Pero el alcohol lo enturbia todo
y el frío se desquebraja mojando mis escombros,
tira suave de mí para sacarme del calabozo
te vuelves muy borroso
quizás siempre lo fuiste, y yo también, lo reconozco.

Entre risas se van desatando nudos
la noche me empuja al vacío de mi mundo
su lengua deshace las cadenas
me corro portazos y olvido entre mis piernas
en mis gemidos, te alejas…
y me pierdo
te destierro a mi recuerdo,
y desapareces,
dejo que te alejes…
no sin pena, 
me largo de la sala de espera.

Entre flashes confundo sus manos con las tuyas
pero al final, con su fuerza, te esfumas.

Observamos el río rebosante 
las mareas que esperaban parecen atacarme
ha llovido mucho para limpiarte,
ha llegado el momento de que este cuerpo se desate.
La ciudad dormida planea en clandestinidad mi rescate

Se suceden los instantes contigo
Pero moldean sus manos en mi cintura el sepulcro de tu olvido,
como alguien antes de morir,
un segundo recuerdo el pecho colmado de tí,
el corazón se quiere partir,
pero ha llegado el momento
de encerrarte en los versos de mis cuadernos
demasiado escribí sobre algo tan efímero, como si fuera eterno
el fallo que siempre cometo
de pegar demasiado la piel a los huesos
de creer que tras el humo siempre hay fuego

Es el momento de dejar que por mi sudor, te escurras
por la cuesta donde van a caer todas nuestras dudas,
bastante nos torturan
para quedarme parada observando tu censura.
Mientras me dejo mecer por su cuerpo
que a sacarte de dentro parece dispuesto.

Un último vistazo
y digo adiós al temblor de tu abrazo
se trazan los lindes de mi espacio
me besa tan urgente y despacio
no sé dónde estoy, solo sé que al fin escapo

Él no me promete nada
solo unas caricias en el filo de una helada madrugada
y eso por ahora me basta
para que el nudo se deshaga.
No volveré a dormir a tu espalda.

En su fuerza se desgarran las cuerdas
y las va dejando a un lado de mis piernas.
Yo que hace un tiempo fui manojo de cadenas
Me siento arder y en la hoguera al fin te quemas
me dejo calentar por su leña
que huele más a natural que a falsas promesas
desapareces... te vas... y viene el aire fresco acariciando mis caderas
estaba helada y llegó con su hoguera.

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