"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

lunes, 25 de noviembre de 2013

los patos del río, sin más


no se si todo pasa demasiado rápido
o espero equivocarme y que sea lento
dónde está aquel ático
donde tocaba las estrellas con el dedo.
Hay un precipicio asomando al miedo
y no puedo evitar que se encapote el cielo
repite en mi cabeza la pregunta como eco
dónde están las estrellas llenándome los huecos
el madrid vencido y contaminado, viene a vernos.

Sin más
la piel rozar
sin más la nariz husmear
sin más, sin echar la vista apresurada atrás
que no vuelva esa sensación más
terror al sin más

El frío es demasiado desolador
anda jugándosela con la rutina
y aunque son solo instantes en la ruina
son como un ciclón devastador

una mujer se asoma al río
y saluda a los patos dejando escapar su vaho de frío
yo sonrío
me aferro aterrada a cualquier flor en la basura
que conformista me vuelvo cuando se acerca la bruma




necesito tus olas para llenar la tierra con mi espuma

domingo, 17 de noviembre de 2013

el gris

La sequedad en el salpicón de agua
sin gotas que hinchen la arena
la inmensidad de la noche en la montaña
dejando al gris la puerta abierta,
la estampa de las casas parece una postal muerta
el frío retiene a las pasiones como esclavas
demasiada dosis de lo que hay fuera
las estrellas lucen demasiado apagadas

Mirar y sentir lo descomunal
es enorme el paisaje que abre la soledad
en la que me he parado a pensar
no hay voces, no hay ruidos, la noche se deja estar
todo ruido esconde silencio al final

Me pregunto porque me resulta tan fácil
(el pasado mojó el hoy)
sentirme así de frágil
que roca más desmenuzada soy
cuando el remolino intrusivo se aventura ágil

Monstruos de la desidia
empujando mi lágrima hasta mi barbilla
y gotean derrotadas en sus maravillas
las ideas descontroladas de Alicia.
Es el apogeo dormido de contar los días
el terminar de la jornada sin oír al tren repicar las vías
pues no se mueve nada
y huele la noche a la última parada.

Querer estar
en cualquier otro lugar
donde los segundos no teman a la eternidad
sin el miedo de que mañana todo se vuelva a replicar.
Acelerar, frenar, escapar,
al final solo dormir
sin tener claro quien soy, ni fui. 
me temo 
que no tolero
ni un instante sin sentir

sábado, 16 de noviembre de 2013

mi corazón

Me noto tirante el corazón
en tensión
estirando sus lindes
espirando sus cicatrices
siempre sin veredas
nunca supo palpitar entre fronteras
y crece para hacerle hueco a las trincheras
para que quepan
todas las pisadas borradas
todas las cunetas enterradas
todas las manos encalladas.

Cómo explicarte que quiero que me duelan
pues no se hicieron mis latidos para ignorar las aceras
no se hizo la sangre para fluir entre cadenas.

Para qué tener un corazón
si no lo va a encabritar el dolor
si no va a latir más fuerte con el roce de tu voz.

Se me está dando de sí
para que entren todas las puertas derribadas
todos los golpes de familias desahuciadas
todas las presas injustamente encarceladas

Tengo que hacerle hueco a millones de niñas palestinas del abrigo rojo
a los obreros en lucha donde mi puño encojo
a las activistas que pelean y que ni siquiera conozco
a las mujeres que son para el patriarcado un estorbo
a la certeza de familias sin casa cuya existencia no soporto
a las flores que se alzan entre los escombros

para que sino, un corazón tener
a pesar de tantas manos que lo quieren encoger
que quieren hacerlo pequeño y negarle a ver
que quieren que no traspase la realidad más allá de la piel.
Y cuando está a punto de rendirse
el corazón a punto de partirse,

lo estiro un poco más
para que entre el tuyo oliendo a natural
tu corazón, tan sereno y tan brutal
que no lo frena ningún dolor,
para entrar hasta el fondo de mi calor,
que palpita en tu sonrisa
que se hace caliente cuando juntas nuestras tripas
que se esparce por mi sudor
cuando se desintegra en tu temblor

Esos escalofríos que desenmascaran tu fragilidad
haciéndole la burla a la fuerza de tu vaivén en vendaval
a tus brazos en tensión rodeándome
a toda la fuerza de tu cuerpo manejándome
empujándome, el corazón estirándome
tira tu corazón del mio como una cuerda
como una roca suave que deja caer sus piedras
roca con hielo que no tarda ni un segundo en resquebrajarse
con solo rozarle.

Mientras hacemos el amor
pareces empeñado en llegarme al corazón,
Temblor, espasmos, tu respiración,
mi fragilidad
tu calor, tus caricias y después la eternidad.
La serenidad, la paz, la más real.

Los latidos que dolían siguen palpitando
los gritos lo siguen ensanchando
pero ahora que estás dentro
que agrandas mi corazón hasta el extremo
ya no tengo miedo
a enfrentarme a todo aquello
aunque la injusticia del día día se empeñe en encogerlo
contigo cerca, tengo el corazón de motivos repleto 

que nunca se vaya esta sensación
mi corazón...

que rabien que se retuerzan
que nos enamoramos estando en guerra

jueves, 7 de noviembre de 2013

como si nada...




Mi calle,
retorciéndose en el silencio
de un otoño cálido, denso
de una noche lenta
pero el silencio hiela.

Los gatos de siempre ahí están, a la espera
de la noche que los ilumina a través de la verja
temerosos de las manos que a su vez les dan comida
pero cierran sus fronteras,
para frenar su huida.

¿Estará el resto del mundo en este silencio?
en alguna calle de esas ciudades saturadas de miedo
huecos infinitos de silencio
donde el color de la noche se vuelve intenso
pesado y eterno.
y las farolas parecen guardar algún secreto
como un ojo entreabierto
como una sonrisa altiva que esconde algún miedo

Camino lento
mis ojos se humedecen con el inapreciable viento
estoy cansada
la calle tan calmada

Tan cálido y conocido el paisaje
tan sola entre nadies
la soledad me entiende como nadie
no le tengo que poner caras para fingir que me se los pasos del baile
no me reprocha por pisarle
mi torpeza no le importa a mi calle
me vio crecer
sabe de mis ojos cansados de intentar ver
de ganar y también de perder

Llego a la puerta de mi casa
¿subo o le regalo al cielo una mirada?
está tan serena, tan inapreciable, tan desapercibida
las estrellas parecen hoy cohibidas.

la noche tan calmada, sosegada...
como a mi me gustan las cosas
sin llamar la atención ni de la nada

En las rocas que están frente a mi casa
me tumbo unos segundos
las estrellas parecen más pequeñas y me preocupo
y el silencio se vuelve ensordecedor
atronador
abrumador
guarda un ruido de mil frases
¿estarán pidiendo auxilio los nadies?
de mil sonidos
¿son voces o rugidos?
de mil melodías
¿entonan armonía o desafinan?

No puedo entenderlo
y me desespero
¿qué me quiere decir su eco ?
no lo se
solo sé que el barullo del silencio me da ganas de llorar
se mete por mi nariz y mi pecho se comienza a hinchar
qué hacer, que entender, por qué luchar...
hoy no lo se …
tampoco ayer...

algo primario
algo de dentro, muy humano
me hace tocar la piedra con las palma de mi mano
la aprieto para meter el calor de la roca hasta dentro
es mi roca, es mi casa,
quiero sentir lo que guarda...
la roca a su manera me abraza...

pasa alguien paseando al perro
se acabó el efímero momento
me levanto como si no pasara nada
huyendo de cualquier mirada
de cualquier voz humana
hoy no me apetece
me subo a casa

viernes, 1 de noviembre de 2013

agotados de soñar


Lo agónico de escribirle hasta el delirio
a un horizonte que nunca me dejará cruzar la linea de su camino
y dónde se esconde lo que anhela mi reprimida voz
si mi tortura es mirar más allá como si arañasen mis ojos
está todo tan lejos en el fondo...

cómo seguir escribiendo con mimo
a un mañana para el que seguro no estaremos vivos
cómo luchar con ahinco
por un mundo que tampoco disfrutarán nuestros hijos

y me detengo y pienso
en todo un pueblo inmenso
saliendo a la calle alzando el éxito
de la bandera del socialismo
empezar de cero tras caernos por el abismo
perdiendo lo que nunca tuvimos
pues nunca fue nuestro el baúl de los tesoros del capitalismo
cuneta rebosante de genocidios.

Ilusos algunos creyeron que fue suyo de tanto mirarlo
y solo hicimos eso, mirarlo

Pero hoy me confieso
parece falsedad luchar por lo que no veremos
o quizás ese es nuestro sacrificio
lanzar semillas hacia el abismo
esperando que no caigan en el olvido
que alguien recoja lo que un día latimos...

por qué horizonte no me das un adelanto
de que de algo servirá que hoy luchemos tanto
de que tantas muertes no fueron en vano
hoy lo necesito
no quiero seguir sintiendome presa en este sitio

y es que hay días que me estremezco cuando tan suave me toca
que me siento culpable cuando sonrío teniendo tan cerca su boca
porque pienso que siguen muriendo entre las manos de la voracidad
aquellos bañados con el calor de la humildad
que está agotada de tanto dejarse atrapar
de tanta compañía con el verbo derrotar
hoy necesito saber que algún día vamos a ganar
que algún día el hambriento no soñará con pan.