"mariposa, tu eres el alma de los guerreros..."

domingo, 18 de mayo de 2014

laguerra donde me equivoqué de bando


Lucho mi guerra contra tí cada día

no lo voy a negar...

Convencida de que no voy a encerrar

a estas mariposas en estampida.

 Luché el día que apareciste

por evitar el temblar

por miedo a que mis mariposas guerreras se fueran a atolondrar

a bajar al estómago donde ya dolieron pasados embistes.

Pero tu me enseñas algo nuevo

de ti aprendo

lo dulce que puede ser la derrota.

Se merecían caricias algunas mariposas

se merecen su presencia mis irritables vísceras

que ya sobran balas en el mundo para dejar sus alas rotas.

Decía que haces dulce la derrota

Porque pierdo sin perder convicciones

pues sigo convencida de que no te necesito

de que no es solo por tí que resisto

de que sin ti seguiría siendo yo misma

de que tu no vas a limar mis aristas,
porque no quieres hacerlo

Y pierdo porque no quiero separarme de tus manos

yo intentando convencerme de que el amor es incompatible con mis mariposas

entonces lo entiendo
luchaba en el bando de los que ya viven en la derrota.

Pierdo contra tí cada noche en tu cuerpo

 porque en esta guerra yo era del bando destructor

queriendo matar al amor

por no saber que era en realidad
porque tanto la envenenado la vanalidad
las drogas de la rutina me lograron embaucar
el mundo de lo mediocre convenciéndome de dejar de soñar
las cadenas dándose un festín con mi corazón enjaulado

Yo pensaba que el amor marchitaría mis flores

y en los lances de la batalla me asomas a mil campos de colores,

mis consignas eran erróneas

facilmente las silencian tus bombas,

mis barricadas endebles y atropelladas

eran barro desmigado frente al mundo que tú me enseñabas

Me sentí como el hombre que apaga la televisión y comienza a leer
como el adolescente que no se droga y sale a correr
como el que tantas veces repitió "esto no tiene solución" y de pronto lee "El Estado y la Revolución"
yo renazco en tu colchón

Y aún lucho para reafirmar que pierdo en tus brazos

pues cual es el tremendo hallazgo

Si es que tus batallas son para lograr el mundo por el que siempre había luchado

y yo, cobarde de mí, había renunciado, lo había desterrado

y luchaba por no volver a creer en sus abrazos.

Mi lucha pierde razones en tu sonrisa

o con la calidez de tus caricias

o cuando hacemos el amor y despacio me miras.


Lucho por la convicción de no necesitarte

y cuando termina la batalla se confirma el estandarte

efectivamente no te necesito

y sin embargo no imagino no despertarme y que no estés a mi lado

esta es la única ocasión en que de mi cargo dimito

deserto de este bando

porque en esto si me había equivocado

contigo tengo mariposas revoloteando

en mi corazón revolucionario

pero también en mi estómago enamorado

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